Poblada de luciérnagas
la noche,
parece el mismo cielo
que hubiera bajado,
para que mis ojos se deslumbren
y no pierdan su asombro.
Me gusta mirar
como hacen su danza
que es de amor,
me quedo dormida
y sigo viendo como
iluminan el sendero,
por el que mis sueños
caminan en una dulce calma
que nadie perturba,
que solo yo siento.
Tartacha.