Abandoné durante mucho -muchísimo tiempo- este blog...
Pero ayer recordé porqué lo había creado. Este espacio es recorrido por mujeres de muchas partes del mundo -o al menos esa idea tengo-, y eso me da ánimo para contar sin vergüenza ni pena ni un prejuicio tonto acerca de lo que pueden pensar. Considero que todas vivimos nuestros propios dramas, nuestros propios infortunio y a la vez tenemos esas espléndidas alegrías y esos mágicos momentos y nos gustaría gritar a los cuatro vientos...
Por eso volví. Ayer en el restaurante en el que trabajo llegaron tres interesantes mujeres a conversar justo a una mesa detrás de la que yo me ubicaba. Durante largo rato hablaron de hombres, hombres y más hombres, pero sin lamentarse ni una sola vez, sino recurriendo con frecuencia a la frase "respeto genera respeto". En algunas ocasiones seguida por "por eso me alejé". Las tres estaban felizmente solteras y disfrutaban de haber sido ellas mismas de un tiempo a la fecha.
Me gustaría poder decir, en algún momento de mi vida, que -si tengo pareja-, estoy con la persona adecuada, sin ataduras permanentes, sin traumas de sobra y sin necesidad de estar a su lado todo el tiempo.
Tengo 21 años y mi libertad es de lo poco que me interesa conservar para siempre, hasta soltarlo frente a mi tumba.