Descripción: Todo lo que hay dentro del alma ha de ver la luz, lo bueno y lo malo, porque si lo guardamos en nuestro interior acaba por pudrirse y eso a la larga no es bueno.
Él llegó a mi vida con tan sólo una mirada, una mirada verde y cristalina, rompiendo todos mis esquemas, mis creencias y enseñándome a ver la vida de otra manera.
Él... no me besa, ni me abraza, ni me hace el amor hasta la madrugada, no me dice que me ama, no me regala versos, ni hermosas palabras, pero me arranca una sonrisa en el momento justo y me regala sus sueños más íntimos, más suyos.
Él... ha cogido mi mano como yo cogí la suya y me ha brindado su hombro, le ha dado un brochazo azul cielo a mi mirada y un tono amarillo a mi corazón, me ha descubierto que un Diamante es mucho más que una piedra preciosa y que las manzanas no son sólo la fruta prohibida.
Con él he aprendido a hablar casi sin miedo, a ser fiel a mi misma, a escucharme, he aprendido que amar no significa obtener algo a cambio, he aprendido a respetar y tolerar, a pedir perdón, a reir por cualquier cosa y a conversar de cualquier tema.
Él es mi todo y mi nada, mi felicidad más completa y mi abismo más profundo, mi fuerza y mi debilidad, mi aliento y mi pesadumbre, mi esperanza y mi desespero, él es mi amigo más sincero, mi persona especial, mi otro yo, mi mitad y aunque nuestros caminos se separen siempre nos unirán los lazos de la amistad.
Hemos compartido noches eternas de risas y lamentos, sueños y esperanzas, confidencias inconfesables aliñadas con cenas o desayunos improvisados y un par de copitas de más.
Nada, por muchas cosas que ocurran podrán borrar todos esos momentos bellos e irrepetibles, cada uno de ellos está guardado en el cofre de mi memoria entre flores y algodones, quizá dentro de unos años los sacaré para desempolvarlos porque hará tiempo que no los haya vuelto a vivir y entonces... no me quedará más remedio que sonreir porque él siempre será una de las mejores cosas que me han pasado en la vida.