Luces de Bohemia iluminaban al salir de la Academia los patosos caminares de tus pies desorientados a ambos lados de la realidad.
Niña bailarina y yo detrás.
De tus pantorrillas aceradas yo colgaba mis miradas, mientras iba maquinando cómo, quien y cómo y cuando se le ataca a una pubertad en flor.
Cuesta tanto armarse de valor y exclamar con decisión: "-¿Llevas hora por favor?" Luces de Bohemia para Elisa.
Y hoy, colgado de tu risa, soy un loco en la cornisa, haciendo equilibrios, para Elisa.
De tus pechos diminutos se desbordan los minutos, que hacen de las diez, una injusticia.
Luces de Bohemia en cada diente, contestaste sonriente: "-Tienes un reloj ahí enfrente, son las nueve menos veinte y en mi casa cenan a las diez. ¿Porqué no me invitas a un café?"
Y otra vuelta del revés. Y don Juan fue doña Inés.
Con más ansia que pericia desabrochas mi camisa, besos por botones para Elisa.
Y hoy perdido entre tu pelo soy un justo que ha ido al cielo sin haber pisado nunca misa.
Y hoy, colgado de tu risa, soy un loco en la cornisa, haciendo equilibrios, para Elisa.
De tus pechos diminutos se desdoblan los minutos que hacen de las diez una injusticia. Luces de Bohemia para Elisa.