La senda del amor florece de lágrimas, de esperas, de desencantos, de engaños maldecidos, de tropiezos; hay que despejar de piedras el corazón para mantener el fuego, la magia, la pureza por si acaso nos llega la persona esperada.
HOLA... HE VISITADO CON FRECUENCIA TU BLOG, ME AGRADA MUCHO LA PROFUNDIDAD CON QUE TRASMITES LA VIDA COTIDIANA. COMO ACARICIAS EL AMOR QUE A TODOS NOS RESULTA UNA NECESIDAD. GRACIAS POR DARNOS SIEMPRE ALICIENTES... FABIOLA