En los cristales rotos de las manifestaciones y en los parques de los enamorados, sobre el muelle donde sueñan los pescadores de julio, en la hora gris en que despierta el mundo, en los besos que inventan los poetas de café del suburbio, entre los frascos misteriosos de los boticarios, en los museos llenos de gente y en el bosque de pinos silencioso, en las cartas de amor de las febriles mujeres que tienen lejanos a su amante, te pienso, te imagino, te deseo, te amo.