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MIS CONFESIONES


Por: kchondanna
kchondanna

Descripción:
SERAS TESTIGO DE TODAS LAS AVENTURAS SEXUALES EN LAS QUE HE PARTICIPADO

Categoría: Sexualidad

Julio 14
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MIS CONFESIONES
MIS INICIOS (mi papa me enseña)Creado el 4 Agosto a 18:28 
MIS INICIOS (mi papa me enseña)
Mi vida sexual fue cambiando, evolucionando dejando a tras ese deseo de amor, sentimiento, emoción dando paso a la pasión, el deseo, la lujuria, llegando a convertirse en una verdadera necesidad, el recuerdo de mi niñez sustentaba el cambio corporal, afectivo y principalmente sexual que denominaba una ajetreada necesidad por estar con un hombre que llenara ese espacio. Desde luego esperaba algunos días para que me fuera a vivir aunque sea de vacaciones con mi padre pues el ciclo escolar ya había terminado, era tanto mi deseo de que iniciara la semana que el Lunes llego incluso más rápido de lo habitual, por fin saldría de aquel sitio, me despedí de mi mama no sin antes prometer escribirle y llamarla de vez en cuando.
Me parecía no llegar nunca, parada tras parada íbamos viendo como los paisajes desaparecían, las carreteras mejoraban y aparecían el contorno de la ciudad. Allí estaba papa como siempre con su vestimenta habitual, unos vaqueros gastadísimos y una camisa por fuera del jean. El reencuentro fue muy cariñoso, sin llegar a ser extremadamente grotesco o por lo menos retraíamos nuestras necesidades. Recogimos la maleta y por fin subimos al coche rumbo a casa. ¿Cómo te lo has pasado hija? Bueno, la verdad ha sido mejor de lo esperado. El silencio pareció adueñarse del coche, inmediatamente le pregunte ¿Cómo te ha ido papi? Pues como siempre hija, trabajo y más trabajo, sabes papi te veo muy moreno, sonrío. Tu tampoco te quedas atrás hija, estas más guapa de lo permitido, me sonroje, sus palabras hacían que me sintiera de una forma extraña pero linda.
Al llegar a casa deshice la maleta durante toda la tarde, saque los libros y me estire sobre mi cama agotada, estaba tan cansada que me quede dormida casi al instante. Como en sueños notaba el calor de una caricia subiendo por entre mis piernas, era muy placentero sentir ese calor suavemente apoyado en mis rodillas, subiendo poco a poco hasta el centro del calor abrasador entre mis muslos, desperté de golpe al notar las caricias allí, sintiendo como la mano acariciadora se deslizaba de nuevo hacia la rodilla. Pude abrir los ojos para ver a Papa sentado junto a mí, su mano callosa apoyada suavemente sobre la rodilla. UHF Papa, ¿qué pasa? Vamos nena, es la hora de cenar. MMmm dije aun entre sueños, tuve un sueño extrañísimo ¡Papa! ¿Qué soñabas hija?, dijo en tono preocupado. Aun medio dormida conseguí pronunciar, -- Estaba de nuevo en mi habitación, no podía gritar y luis tenía su polla tiesa a punto de clavarse en mi culo.
Los ojos de papa se abrieron hasta casi salírsele de las orbitas, supe de la idiotez al darme cuenta de lo que había salido de mis labios. Noo, noo, veras papa era una pesadilla, si eso es una pesadilla horrible. Hija mía sabes que puedes contarme todo, lo bueno y lo malo. Tú y yo no tenemos secretos, recuerdas. Ohh Papa. Dije lanzándome a sus brazos. Me sentía fatal por mentirle y no confesarle lo caliente que me habían puesto las caricias de antes. Pero qué pensaría de su niñita cogiendo como una puta cualquiera. Yaaaa palmeo en mi hombro, no pasa nada, ay cariño, creo que te has hecho una mujer de golpe. Y te hemos perdido. No digas esooo Papaaa, siempre seré tu niñita. ¡Ohh nena!, dijo estrechándome más fuerte contra su pecho. Ojala fuera cierto.
Esa noche la cena fue algo distinta de lo habitual, cenamos en un silencio extraño en nosotros, Tu mama me contó que ese Luis te ha dado clases de las asignaturas que suspendiste, no. Si, contestaba mirando fijamente al plato. Pero hija, eso es fantástico, seguro que habrá sido un gran maestro. No te preocupes, sé que aprobaré. Tenía razón, conseguí superar los 2 exámenes que antes habían sido mi pesadilla.
Me aprovechaba cuando papa solía estar trabajando para masturbarme con todas las fuerzas en el cuarto de baño, como sabía que estaba sola daba rienda suelta a toda la lascivia que llevaba acumulando tras largas noches de oír Joder a Papa con sus amigas, ni siquiera corría la cortina de la ducha, simplemente me frotaba con jabón escurriéndome con cuidado las gotas sobre mis pechos, estos parecían haber aumentado, notaba las Tetas pesadas enormes y duras, resbalaba mi mano sobre el coño. No era muy silenciosa, no importaba, pronto me arqueaba en busca de la liberación, como no tenía una buena verga me conformaba con la alcachofa de la ducha, que se me clavaba en medio de unos gritos asombrosos. Terminando siempre corriéndome entre aullidos.Luego apagaba el agua y salía de la ducha algo más tranquila. Los pezones parecían querer salirse del sostén, notaba como se ceñían las bragas al coño húmedo del jueguecito sabroso.
Uno de esos días me di cuenta que en el dintel de la puerta colgaba un pegote de algo pegajoso, me acerque más y pude saborear lo que era, un amargo y salado chorro de leche varonil. En casa nunca había nadie a esa hora, me resulto extraño, busque en las habitaciones y no había rastro. No le di importancia, ese mes recuerdo estar caliente todas las noches, el calor no ayudaba nada, en casa todas las ventanas abiertas llevaban el ruido de una habitación a otra, el bochorno hacia perder todo el pudor, las noches aun eran peores, había dejado de usar el caluroso pijama para dormir únicamente con las bragas y una camiseta ridículamente pequeña, el tejido no gastado dejaba entrever los pechos húmedos, el calor era insoportable. Me despertaba empapada en sudor, sin poder casi respirar, me sentía como el tiempo, caliente. Deseando descargar cuanto antes.
Me volví a mi cuarto para volver a sudar entre las sabanas, pero me sorprendió ver una figura agachada frente a la cama, al acercarme y encender la luz de la mesita, la sorpresa fue monumental, Papa agazapado tenia mis bragas sucias tapándole la cara, parecía extasiado oliéndolas cuándo lo pille de esa manera. Cariño, estooo tiene una explicación, dijo guardándose las bragas en el bolsillo de su pijama. Papa pero que estás haciendo, nena, esto huele delicioso , tan dulce, tan sabrosooo. Pero necesito oler tu coño, he fantaseado desde que te oí la noche de tu vuelta, no puedo evitarlo, ese coñito huele tan sabroso, te he visto en la ducho y no puedo evitarlo hija. Ohhh Papaaa , no digas esooo! Tu madre no tiene por qué enterarse, será nuestro secreto. No esto está mal. Pero no me ves, soy tu padre y llevo cachondo desde que volviste del pueblo. No tienes ni idea lo que he luchado para evitarlo, pero hija eres tan joven, tan atractiva, tienes un cuerpo que me deja hambriento de comerlo. Mientras Papa me confesaba esto algo dentro de mi sucedió, no sé si apodero un demonio, pero me sentí excitada como nunca antes.
Los pezones hormiguearon bajo la fina tela de la camiseta, Papa pareció darse cuenta, pues siguió hablándome. Oh nena, después de oírte comprendí que no podía evitar masturbarme sin pensar en ti. Papaaaa, dije sentándome en la cama, yooo tenía miedo de deciroooos. El que hija si, veras este, conocí a un chico, el famoso Luis cierto, te cogió, cierto. Siii, el lenguaje de papa hizo aun endurecer más los pezones, que parecían querer romper la fina tela de la camiseta. Lo malo que yo no quería hacerlo como él quería papa, y me asuste. Tú no te preocupes hija, te prometo una cosa. Podemos darnos placer mutuamente de un sinfín de formas, hay muchas maneras de disfrutar, Papa te lo enseñaría. No seeee, y si mama sospecha algo. Tú no te preocupes nena, me encargo yo, dime que harás feliz a tu pobre padre. Quien sabe cuántos años me queden de vida. Está bien. Cariño mío, sabía que lo entenderías, ahora por favor estírate y deja que te coma esas tetas, están deseosas de ser estrujadas por Papa! Mmmmm relájate cariño, dijo Papa con una sonrisa, acariciando mi rodilla. Vas a disfrutar como nunca.
Sus manos tantearon el contorno de la cintura, poco a poco subieron hasta alcanzar la camiseta. Él se retrasó con mucha lentitud, chupando por fuera la tela como si de un helado se tratase, para después dejar libres mis calientes pechos. Sus manos se alcanzaron mis pechos llenos y pesados, levantándolos como poseído por un diablo, soplaba sobre los pezones ya duros, apuntándolo acusadoramente. Los masajeo con los pulgares. No podía evitarlo pero me notaba mojada de nuevo, las bragas pegadas al coño empezaban a rezumar el flujo de la excitación, no puede evitar gemir ante el placentero masaje. Mmmmm, ohhhhh siiiii, siiii. Te gusta verdad, la mirada de papa iba de mis pezones a mi boca. Incapaz de resistir más, papa inició un lento beso, algo casto al principio, nuestras bocas se unieron al principio con suavidad, sentía la lengua de papa avanzando lentamente buscando la forma de entrar, no lo evite, en un suspiro aprovecho penetrando mis labios, primero algo dulce, para luego encontrar la mía. Recorrió mi lengua con la suya, penetrándome como un hombre hambriento, estuvimos casi 10 minutos comiéndonos la boca, notaba como poco a poco la erección de papa crecía contra mi ombligo.
Estas tan sabrosa como esperaba, mi dulce hijita. A punto de conocer un rabo de macho adulto. Susurraba. Mira tus pezones se han animado, alargo la mano derecha tocando mi teta izquierda, sus manos callosas sobaban tímidamente al principio, pronto su respiración se agito al agarrármela con más fuerza. Que suaves son nena, tan duras y prietas como melones, me muero por sacarles el jugo. No pude evitar calentarme ante sus palabras, sentía como poco a poco las tetas se endurecían como rocas, pronto su otra mano dio el mismo tratamiento a la otra teta. Cada apretón de sus fuertes manos finalizaba con un leve sobeteo de los pezones, pronto estaban tiesos apuntándole como puñales, al notarlo papa pellizcaba con fuerza esos duros botones arrancándome pequeños quejidos de excitación.
Ahh siiii, siiii, que bieeeennn , sigueeee, chupameeelos, vamos son todoo tuyoooos. No tardo nada en seguir mi orden, abalanzándose como un sediento en el desierto, sus labios mordieron con ansia los tiesos pezones. Mi cabeza no podía evitar sentir los ramalazos de placer golpeándome a oleadas, me hundí contra la almohada con Papa mamando de mis tetas cada vez con más ansias. Dejo las lentas mordeduras para comenzar a mamármelas succionando como un loco, de una teta pasaba a la otra jugando con la lengua, chupando y sorbiendo hambriento de la teta de su nena. Mmmmmmm , ahhhhhhh Papaaaa, sí que gustooooo, que ricooooo paraaaa o no podreee contenerme. Y un fuerte orgasmo arraso con mi cuerpo dejándome temblando como una hoja. Papa levanto la cabeza de una de mis tetas, la saliva le chorreaba de la boca, cayéndome sobre el canalillo goteando por todos lados.
Ohh nena lo siento!, Papa te ha hecho correrte verdad. Ohhh siii, mmm perooo tú, no pasa nada hijita. Ves tú coñito ya está mojado, ahora te toca a ti beber tu leche calentita, para que duermas mejor. La leche caliente es lo mejor, rió. Como se hace eso, pregunte ingenua. Oh nena, ven arrodíllate junto a mí, eso es, hoy vas a comerte la verga de Papa. Me sentí algo confundida, cosa que pareció entender. No te apures, ayyy mi hermosa niña no has oído hablar nunca de una felación verdad. Tú metes la verga del macho en la boca y la chupas nada más. Pero yo no sabré, no lo he hecho nunca, y si no lo hago bien. O vamos cariño, Papa estará aquí para ayudarte como siempre. No te preocupes te iré diciendo como se hace, tu solo has lo que te diga Papa. Está bien papa, tú dime lo que hay que hacer que te prometo hacerlo como nadie, dije risueña. Así me gusta nenita mía, lo primero es, mira habrás visto al menos una verga no.
Si la de Luis y la tuya papi. Está bien, cada Polla es distinta, veras, dame tu mano. Cogió mi mano acercándola a la altura de su pantalón de pijama, la nota verdad. Esta dura, pero todavía no está tiesa del todo, para eso la sacas fuera, procedió a bajarse la cinturilla de los pantalones. Debería medir 15 cm. gruesa como un Pepino su blancura me sorprendió mirándola alucinada, de la punta la cabeza parecía salir una ciruela roja como la sangre, las venas latían alrededor de todo el tronco acabando justo en la base donde dos huevos sin un solo pelo colgaban majestuosamente. Que te parece el Rabo de Papa, está bien para un vejete, ehhh. Oh siii, dije acercando mi cara a escasos centímetros, como ansiosa de recibir órdenes. Tomate tu tiempo aprendiendo a conocerla, dijo papa acariciándome el pelo. Venga vamos o no sé si podré aguantar mucho más. Acerca tu boquita eso es, venga empieza a chupármela cariño. Obedecí sin protestar agarre aquel rabo palpitante y poco a poco abrí la boca para empezar a meterme el capullo rojo fuego.
Eso es, así muuuy bieen, chúpala como si fuera una piruleta, muuuyyy bien cariño, eso es así, asiiiii. Al principio lamía el rabo de arriba abajo como un helado, pasando lentamente la lengua, notando las venas hinchándose latiendo. Muy bien cariño así, lame la cabeza bienn, Esooooo esssss, Observaba como papa acariciaba mi cabeza entre sus manos, lo hago bien Papa. Pregunte nerviosa. Estupendo hija, tu sigue pasando la lengua poco a poco. Pronto de la cabeza empezó a brotar un líquido transparente algo amargo. Toda la verga estaba bañada con la mezcla de mi saliva y su jugo. Esta muyy bieeennn! agárrame los huevos, con la mano derecha empecé a sujetar uno de los testículos duros, eso es, muérdemelos con cuidado, úntalos de saliva.
Le obedecí y mi boca empezó a morder las duras bolas, pues no podía evitar darme un festín con las hinchadas bolas de carne, primero una y luego la otra, mi boca se llenaba de la estupenda carne de Papa que parecía flotar mientras se las comía. Mírame, déjame ver como mi nena me come los huevos, realmente me gusta verte tragar mis huevos. Gemía con las manos aferradas a mi pelo. Mmmmmmm, aaaaajhhh sentía como se aceleraba su respiración. Para, paraaa o me correré ya. Asiii, así sigue comiéndome el tronco poco a poco hija. Sus indicaciones me llevaron a ser juguetona, sin hacer caso de sus gemidos empecé a darle pequeños mordiscos con mucho cuidado, la mordí de arriba abajo. Note como papa disfrutaba cuando su mano derecha se soltó y agarro mi nuca. Oh hijaaaaaaa, que bieeeeennn lo hacesssssss, ohhhhhhhh.
Llegado a ese punto la alumna tomo la iniciativa, llegando a la punta juguetee a lengüeteadas con el agujerito del capullo, enloqueciendo a Papa, le sentí resoplar. Es el momento pensé, de un solo movimiento engullí la polla hasta la garganta, un gruñido de aprobación me calentó a seguir masajeándole las pelotas a la vez. Papa parecía a punto de desmayarse del placer, solo que entonces parecía no poder controlarse en absoluto. Cariño, diooooosssss, como la comes, que bueno dioooos, Oh nena, voy a follarte la cara, murmuro. No puedo massss, Ahhhhhhhh. Se levantó de la cama, conmigo aun pegada a su rabo, me notaba la verga creciendo en mi garganta, aquel trozo de carne húmedo me hacía enloquecer, tenía el pantaloncito del pijama totalmente chorreando, los cálidos fluidos empezaban a ser visibles para Papa. Oh nena también estas mojada, pobrecita!, con la tranca encajada hasta la nuez, papa se inclinaba para usar sus dedos y darme el mayor orgasmos de mi corta vida.
Yo sentía los espasmos del coño abriéndose a sus dedos mágicos, los espasmos eran asombrosos, acompañaba sus envistes con el sube y baja de su rabo. Cuando conseguí correrme entre temblores papa volvió a enderezarse. Sigue asiiiiiii, casiiiiii llegooooo, massss fuerte hijaaaa. Me sujeto por la parte de atrás de la cabeza impulsando la polla tan profundamente como pudo. Asíiiii, susurro y volvió a hundírmela con otro potente golpe de cadera, metiéndola y sacándola, Plaaap, Plaaap, Plaaap. Trágatela toda cariñoooooo, se una buenaaaaa niñaaa. Me sentía al borde de otro orgasmo al oír sus palabras, gemía con la boca llena, tras eso el comenzó el vaivén dentro de mi boca más y más rápido. La Tranca vibraba a cada profunda envestida, apretando y soltando el culo al follarme la cara. Me miraba con los ojos de un hambriento, lleno de sudor siento como su aliento se acelera. Ohhh siii, ohhhhh hijaaaaa, cómeme la Polla. No pudo resistirlo más y comenzó a bombearme dentro, fuera, más fuerte, el sonido de la saliva y mi boca me hicieron mojar las bragas de nuevo. Te gusta verdad, gimió Papaaa, Ohhhh que buenoooo. Papa aceleraba el ritmo acompañando con sus manos a los lados de mi cabeza. De repente pareció pararse en seco, para proyectar sus caderas hacia delante, te voy a bañar con mi leche hija, sin control, sus caderas me lanzaron a una última y profunda envestida. Trágatelo todo hijaaaa!. No podía evitar correrme en otro profundo gemido, cuando sentí sus dedos sujetándome el pelo para lanzar un grito profundo totalmente aliviado. Bébetelo, gemía, trágatelo todo hijaa. Se corría como un animal, mientras yo seguía recibiendo uno tras otro todo su semen caliente, eso es nena, escúrreme hasta la última gota. Empachándome de la leche de Papa en una última mirada continué lamiendo la blanda barra totalmente saciada. Estas bien papa, conseguí preguntarle. Ufffff hija mía, nunca me habían mamado así la verga, ven aquí, un último beso sello el fin de aquella caliente noche, su lengua saboreando el gusto de su propia leche. Hija mía vamos a tener que practicarlo mass ehhh. Pero con más tiempo. No se papa, peroooo. No te preocupes hija, seremos discretos, nadie debe enterarse de esto de acuerdo. Pero y sí. Nada hija. A tu madre nunca le gusto comerme la polla, pero tu hija mía con el tiempo y la práctica serás toda una mamadora. Tú no te preocupes por esto, dijo pellizcándome la nariz, eres mi hijita adorada, que no haría mi niñita por su Papa.
Papa desapareció dejándome sola en mi habitación, confundida por mí manera de proceder, conseguí dormirme sin soñar nada. Nada parecía distinto, pero sí lo era , así lo notaba yo. Bajo esa fachada de normalidad, Papa me lanzaba miradas llenas de lascivia. No había sido un sueño. Le había comido la polla a Papa.
El pasar de los días convirtió el episodio de la noche de calor en algo lejano, después de eso, volví a oír a Papa y a sus putas jodiendo como antes. Solo los gritos de papa ya me hacían creer que todo había sido un sueño.
Papa se quejaba de nuevo de la espalda, se retorcía aullando de dolor. Oh cariño, supongo que será otra vez el riñón. No me lo puedo creer ahora no! me sabe mal , pero no podemos irnos. Cariño, contesto Papa todo está ya pagado, como vamos a desperdiciarlo todo. No te apures Berta(UNA DE SUS AMIGAS), ve tú, al menos disfrutaras del hotel y de los paseos . Pero como voy a irme, y dejarte así. Ni hablar. Berta, tú lo has dicho sería una lástima perderlo todo por este viejo chocho, estaré bien aquí, meando entre dolores, pero bien. No sé, decía AQUELLA mujer, estarías solo, como voy a dejarte solo en tu estado. No estoy solo, esta Leyla, ella me hará compañía y si me pongo mal, pues nada iremos al ambulatorio. Además, puedes llamarme por teléfono cuando quieras, no me voy a mover de aquí.
Cariño como eres, dándole un beso se despidió sujetando las maletas en el taxi. La megafonía anunciaba su vuelo, por lo que un último abrazo de despedida fue necesario. Cuida de tu padre, ya sabes cómo se pone, échale un ojo. Está bien, la vi embarcar entre un grupo de ruidosos, para cuando desparecieron aún seguía preguntándome que sucederían esos 2 días. Seis paradas de metro después me llevaron a casa, subí lentamente los escalones y abrí la puerta con la llave. El lugar parecía desierto, ni en la cocina, ni en el comedor, ni en los dormitorios, nada. No había rastro de Papa, y si se había encontrado peor y había salido al ambulatorio. Nerviosa volví a la cocina a preparar una sencilla cena, casi 4 horas después oí entrar a Papa. Parecía cargar algo en unas bolsas negras, uffff, ya estoy de vuelta. Papa este bien, has ido al médico, ¡Pregunte preocupada! Que va nena! Estoy fuerte como un roble, dijo levantándose la camisa palmeándose el estómago. Perooo, la piedra en el riñón, el dolor de esta mañana. Aquí donde me ves, tu padre formo parte del grupo de teatro del instituto. Algo me quedo, no. Asombrada conseguí preguntarle- No estas enfermo. Para nada hija, te prometí hace algo de tiempo seguir con nuestras lecciones, no. Pero mama, piensa que, tu madre piensa lo que quiero que piense, no sabes las ganas que tenia de repetir lo del otro día, las ganas de probarte de todas a todas. Papaaaaaa. Nada cariño, ni una palabra! Cenamos pronto y nos acostamos. Sabes que llamara en estos días para saber cómo estoy verdad. Todo está controlado porque, dijo pellizcando mi mejilla. No vamos a salir de casa este fin de semana. De hecho no vamos a salir de la cama estos 2 días, tienes mucho que aprender nena, quien mejor que Papa para enseñarte. Tendré que avisar a mis compañeros de dibujo para cancelar las clases.
Sentía a papa trajinar con las bolsas en la cocina, sin duda las provisiones para esas largas jornadas de sexo. Varias de las bolsas no parecían de un supermercado, parecían de otro tipo de material y el color rojo fuego las hacía muy llamativas. Esto que es papa. Dije agarrando una de ellas. Nada hija, regalitos para mi nenita pequeña, espera a verlo todo, luego siguió rellenando la nevera con la comida. Por ultimo ambos nos sentamos a cenar como siempre en la cocina, casi 10 minutos después sonaba el teléfono en el pasillo. Era mama que preguntaba sobre mí a papa. Oh Mama, no te apures estoy bien. Si quieres te paso con él. Papa estaba ahora al teléfono hablando con ella, cuando me vi allí parada junto a él escuchando tranquilizar a Mama y decidí ser una Nena Mala. Papa parecía estar explicándole algo sobre mi cuando mi mano traviesa le bajo la cremallera. Ohhh, soltó Papa. Te pasa algo Mateo. Oí al otro lado del teléfono. Nada, un pequeño pinchazo. Papa parecía nervioso intentando volverse para que yo no tuviera su verga cerca, asentía con monosílabos y yo di un paso más. Con descaro saque la verga de papa de los pantalones. En estado de puro terror papa intentaba sacarme de un empellón, pero fui más rápida. Mi mano está totalmente empuñando el tierno capullo. Ahiii diooosss, ahoraaaa noooo, bufaba, aun con Mama al teléfono. Que pasa Mateo, grito mama desde el teléfono. Ayyy tengo un problemilla, tengo ganas de mear, no sabes cuánto, no he podido hacerlo en todo el día y ahora las ganas me han dado de golpe, no sé si llegare al baño. Uffffff, suplico Papa. Cariño si no te aguantas, déjalo, hazlo ahí mismo, suplicaba mama desde el otro lado, No seas valiente, siempre se puede limpiar.
Me sentía traviesa cuando pase un dedo sobre la gran vena que recorría la longitud del tronco, bombeando el líquido transparente que ya goteaba del capullo. MMmmmm , siiii ohhh que biiiennn. Apretando la mano con decisión sobre la base del cipote, comencé a subir y bajar mi mano. Mmmmffff , creo que sí, voy a colgar porque no puedo más, llámame mañana te recuerdo que debes una cena romántica. Los sonidos cada vez eran más descontrolados, la mirada de papa me animaba a seguir mientras se despedía. Despídeme de Leyla, supongo que estará con algo entre manos, verdad. Pregunto mama. Si cariño, ya la conoces. Un beso mi amor, hasta mañana. Colgó el teléfono con lentitud mientras seguía mirándome con expresión algo enfadada. Tu madre habrá pensado que se yoooo. Maaaasss rápido bebé, chillo el , dame más fuerte y rápido. Obedece a Papa y pajéalo con más fuerzaaaaa.
Mi mano seguía apretando su barra de carne en un constante movimiento arriba y abajo, más y más rápido, una y otra vez, pero no era suficiente, pase la otra mano entre los botones de los bóxer atrapando las pelotas, propinándoles un fuerte apretón las hacia rodar entre mis dedos hasta arrancarle un fuerte alarido. Ahhhhhhhh, como la pelas hija, rompeeeeeme los Huevos hija miaaaaa. Te gusta Papa, susurre sintiéndome poderosa, bombeando con una mano y machacando con la otra. Tras 2 minutos de jadeos consiguió mirarme a los ojos. Voy a correrme hija, no puedo masssss, dale masss fuerte, ya llega. Aaaaaaaaaaa. Su mandíbula se tensó al lanzar las caderas hacia atrás en ultimo aullido. Papa se corrió con un salvaje gruñido, el semen salía a borbotones descontrolados, empapando el mueble del teléfono, salpicando el suelo, con una última salva pringando mi mano antes de caer hacia atrás.
Hija miaaaa, no vuelvas a dejarme así, dijo enfadado., pero que crees, tu madre se preocupara y no dejara de llamar. Oh Papaaa lo siento, dije mimosa, me acerque a su rabo que aun chorreaba leche por los lados. Déjame compensarte por favor y diciendo esto metí en mi boca el cabezón de su tranca, pasaba la lengua por todo el contorno limpiando hasta la última gota. Está bien mi niña, esta noche veo que serás mi putita. Siiii Papaítooooo, seré tu putita, haré lo que quieras vale. Fingí con una voz cada vez más infantil. Venga vamos a la habitación, dijo riéndose Papa. Vas a saber lo que es que te coma el Coño Papa.
Por la mañana me duchaba dejando correr todo el jabón por mi sucio cuerpo, no dejaba de recordar la tremenda sesión de hacía unos minutos, con el coño algo dolorido me fui sacando todos los excesos de la noche. Una vez estuve limpia pude comprobar en el espejo las anchas ojeras que cubrían mis ojos, agotada me dirigí a mi habitación, conseguí calzarme unas bragas limpias y caí rendida sobre mi cama. No sé si fue mucho después sonó el teléfono en el pasillo, abrí los ojos de golpe, mire el despertador y vi que habían dado las 14:30, me había quedado rendida 5 horas seguidas, papa me habría dejado dormir. Me desperecé para salir al pasillo y oír a papa hablando de nuevo con mi madre, estaba alegre como nunca antes lo había visto.
Algo, pero tengo ganas de comer, espera preparare algo sencillo. Un momento, dijo Papa deteniéndome. No hace falta que cocines nada, mira he traído Pizza y ensalada preparada. Vaya, vaya veo que has sido muy rápido, bromee. Comimos con un hambre ciega, pronto la ensalada desapareció de los platos mientras hablábamos. Recogimos la mesa dejando los platos en el fregadero, Papa me insistía en ver una peli, nos sentamos ante el televisor y encendió el video, era una peli porno. Como en el juego del gato y el ratón papa tenía su mano sobándose la verga. Déjame Papa, yo te lo haré mejor. Con mi mano sobre su verga semirrecta, comencé a masturbarlo mientras veíamos a un hombre masturbándose bajo la mesa de su despacho una polla de caballo, estaba junto a una niña en lo que parecía un despacho de colegio, la colegiala parecía agachar la cabeza mientras el director la regañaba, se levantó para enseñarle semejante tranca. Con la verga de Papa aumentado bajo mi mano, seguíamos viendo la absurda película. La chica parecía asustada pero no dejaba de mirar de reojo, como se sobaba la poya el director, el mientras la regañaba por llevar una falda cortísima y luego el muy animal la agarraba tumbándola sobre el estómago le subía la falda y haciendo presión contra el ojete del culo se la metía como un caballo salvaje.
Estaba tan caliente, con la verga cada vez más tiesa, cada vez más dura, palpitaba como un motor y notaba como las venas se inflaban y desinflaban. Mi mano subía y bajaba rápidamente por la verga. En la película el sádico director parecía follar como una moto a la chica que había empezado a unir las sacudidas a las de él. Ves cariño, como se la tira. Mira como disfruta oh siii, pero esa no es una colegiala Papa, es una actriz, una actriz porno. Bueno mi amor, siempre duele algo la primera vez, pero después uffff, después siempre lo disfrutas. Mírala como goza la muy puta, se ve que no finge. Tras ponerle la verga como un garrote, apuntando hacia el techo, decidí seguir mi instinto, me levante del sofá para dejarle hacerse una paja a solas. Volví al dormitorio de Papa, y abrí las ventanas para ventilar aquel olor a sexo impregnado en toda la habitación, recogí todo lo que había caído al suelo, dejando de nuevo la habitación medianamente presentable.
Comencé a lavar los platos en la cocina, recordé dar de comer a Escoba, me incline sobre el plato vació, llenándolo del pienso que solía guardar bajo el armario de los platos, tan ocupada en mis cosas no escuche a papa entrar en la cocina. Dos fuertes y ásperas manos me sujetaron por las caderas, haciéndome dar un grito del susto, no lo había oído acercarse. Sabes siempre pensé que tenías un culito precioso, dijo sonriéndome acercando sus caderas hasta sentir su verga empinada empujando entre los cachetes de mi culo. Mis ojos se abrieron asustados cuando empezó a meter el cabezón en la hendidura de mi ano. Por favor noooo, ahí nooo, me vas a hacer daño, gemí. Cariño fíate de lo que sabe Papa, tienes un culo de diosa, sería un pecado no abrírtelo, murmuro. – giro sus caderas, y note como el peso de todo el cipote empuja de nuevo en mi delicado agujero. Ambos respirábamos entre suspiros, yo por el miedo y el placer de sentir tremendo trozo de carne penetrando mi culo. Papa evitando dar rienda suelta a toda su lujuria sin poder controlarse.
Pronto toda resistencia fue inútil, empujo su verga hacia dentro hasta que me sentí doblada sobre el armario de platos. Tan redondo y tierno, tan jugoso, suéltate cariño, únete a mí . Su mano consiguió avanzar hacia delante hasta encontrar mi clítoris. Restregó su clítoris masajeándolo hasta hacerme jadear como una zorra. Siiiii, mmmmmm ohhhhh. Te lo dije hija, tienes un culo maravilloso, susurro a mi oído, empujando lentamente contra mi ano. El mejor culo que he probado cariño. Cegada del dolor que se abría paso en mi culo y por algo que poco a poco se apoderaba de mí, conseguí decirle. Para Papaaa, me estas rompiendo el culooo.
Estas palabras consiguieron que se excitase aún más, sentí el fuerte empuje producido por la punta de su polla deslizándose centímetro a centímetro, su mano seguía sobándome más y más rápido el clítoris, haciéndome aullar como una loba. Ahora estas mojada nena, untare la polla y una vez consigamos que entre el cabezón todo irá bien cariño, dijo roncamente. Me froto más y más fuerte el clítoris sin compasión hasta hacerme llorar de pura agonía, me corrí como una salvaje sobre su mano. Ohhhh Diooooos míoooooooo. Oleadas de placer recorriéndome de arriba abajo, ahhhh papaaaa por diossss,. Su rabo bombeo dentro y fuera de mi carne flexible, aumentando la velocidad e hincándose hasta el fondo, encajándose en mi culo como una tuerca al tornillo. Diosss hijaaa que apretadaaaaaa cariño. Mmffffff esas apretándomela como una Presa. Me sentía llena de aquel tremendo ariete, tenía el culo abierto, sentía como los músculos del culo se dilataban ante semejante animal sediento de carne. Inmóvil de la invasión, Papa me tenía sujeta por las caderas hundiendo por primera vez su tranca dentro y fuera de mi culo. Cariño que culooo diooossss!, gemía como en una plegaria divina. Su Rabo bombeaba dentro y fuera de mi carne dilatada, subiendo la velocidad y volviendo a penetrarme hasta la empuñadura, mi cuerpo había engullido su polla aceptándola amorosamente. Tan prieta, tan caliente, repetía una y otra vez Papa.
Empecé a sentir ese gustito tan agradable de su enculada, empuje las caderas contra él uniéndome a su ritmo, disfrutándola ahora que notaba sus huevos golpeando sobre mi culo. Me sentía levitar de la gozada al sentir mis tetas colgando rebotando frenéticamente, mientras papa seguía pellizcándome el coño y su rabo empalaba mi culo. Papaaaaa me corrooo, me corrooooo, no puedooo massss. Y la explosión me vino en un flash cegador que me hizo aullar poseída de la corrida más potente de toda mi vida, ohhh diosss, Papaaa, grite como una loca mientras papa seguía montándome por detrás. Papa parecía seguir su ritmo, sobándome el Chocho empapado en rápidas envestidas, mientras notaba sus cojones estrellarse en mi de otro fuerte empujón. Así siguió hasta empezar el también a gruñir como un animal. Me corroooo hijaaaa, noooo puedooo massss, incapaz de poder aguantar mucho más. Sus caderas se agitaron más y más rápidas, golpeando como un animal su cuerpo contra el mío. Ohhhh hijaaaaa, siiiiiii.
Papa gritaba mi nombre al correrse, todo su cuerpo temblaba encima mío, pero seguí su ritmo acompañándolo con mis caderas al entrar y salir haciéndole suplicar, ohhh sí Leyla, por favor sigue así, a cada golpe exprimía hasta la última gota de la crema caliente de Papa. Cariñooooo, gruño, sentí sus dedos clavándose en mis caderas mientras sentía sus últimos chorros llenándome el culo. Pronto sus sacudidas fueron disminuyendo hasta cesar. Cayendo agotado sobre mi espalda. Nena diosss me has dejado muerto. Dime te ha gustado, resollaba papa. Ha sido asombroso, dije aun con su peso encima mío, aturdidos conseguimos despegarnos y contemplar como mi culo aun chorreaba la abundante corrida de Papa, dolorida y algo incomoda me relaje en la bañera toda una hora. Me sentía como otra persona totalmente distinta, consciente del poder que mi cuerpo ejercía sobre los hombres. Salí con Escoba a airearnos, paseamos por el parque y me senté a ver jugar al cachorro, cuando volvimos ni que decir volvimos a follar como en celo.
A los pocos días me he llevado una sorpresa mira cariño, te he comprado este conjunto de lencería. Se una buena nena y pontéelo anda. Me lanzo la bolsa que atrape al vuelo. Así que mientras yo me ponía el conjunto de lencería comprado por papa, este parecía estar deshaciendo la cama. En el cuarto de baño abrí la bolsa para ver una pequeñísima braguita roja de casi nada de tela, Ese fue mi primer tanga, de finísima tela transparente solo tenía un fino cordón para separar los cachetes del culo, al principio me resulto extrañísimo, seguí revolviendo para ver un pequeño liguero del mismo tono rojo, unas medias negras y algo que parecía un pequeñísimo corsé rojo de corchetes, con alguna dificultad conseguí calzarme el corsé entre algún que otro salto. Afuera oía a papa moviéndose impaciente por la habitación, una vez puesto comprendí el porqué de la decisión de Papa.
Era asombroso ver como las tetas se alzaban casi escapando de la finísima tela, únicamente los pezones estaban medianamente tapados, como pude me puse el liguero y las medias, era increíble como aquellas finas prendas invitaban a ser inundadas de fluidos amatorios. Por ultimo con algo de dificultad me subí el tanga, la ligera tirita roja separaba mi culo, pero casi nada me parecía tapar el coño. Cariño, estas bien, pregunto papa tocando a la puerta. Te queda pequeño, nena. Antes de poder oírlo de nuevo, abrí la puerta, para ver como a Papa parecía desencajársele la mandíbula. Madre mía, que buena estas hija, Dios como voy a disfrutar follándote, déjame verte bien cariño. Sujetando mi mano gire frente a él, algo avergonzada. Papa, no sé yo si esto me queda bien, mira el corsé es pequeñísimo si ando muy poco se me salen las tetas, la tela roza demasiado los pezones, me produce picor. Casi no puedo respirar con esto. No parecía oír lo que decía, mudo de la impresión, me lanzo un último vistazo, creo que ya se lo que te falta, antes de poder darme cuenta abrió el armario de mama, agachándose empezó a rebuscar hasta volver con unos viejos zapatos de bacón finísimo. Nunca hasta entonces había llevado tacones más altos de 5 cm, así que estos de casi 10 me hacían sentir como otra persona totalmente diferente, no se trataba de estatura, se trataba de poder. De esa pose podía tener a Papa cara a cara sin estirarme. Al principio algo torpe conseguí pasearme como en un anuncio, provocándolo, no sé si era la excitación de la paja de Papa al teléfono, pero me sentía ama y dueña de ese macho, el conjunto de corsé y tanga hizo bien su cometido, la Tranca morcillota parecía volver a empinarse. Papa sabía que tardaría algo en estar totalmente dura, así que comenzamos a comernos a besos, sentía la lengua clavándose en mi garganta entre gemidos y manoseos. La saliva caía al comenzar semejante festín, caliente como una perra me sentía extraña allí de pie comiéndolas la boca a mi padre, seguimos durante un rato hasta que me sentí mareada.
Cariño mío, dijo papa en tono orgulloso, estoy como una moto. Venga vamos a la cama. Tras esta, me vi arrastrada a la enorme cama de cabezón de mi padre. Una reliquia retro rescatada de una vieja tienda de muebles. Papa tan cachondo como un adolescente había cambiado las sabanas prácticas de algodón blanco, por unas impresionantes de seda negra, cuyo tacto hacia querer revolverse entre ellas sin descanso. Pero esto es increíble, Papa cuando hace que tienes estas sabanas dije estirándome sobre ellas. Lo mejor para mi hija, no te lo dijo. El momento es inolvidable, así que las compre cuando salí esta tarde. Vaya, vayaaa papaito has estado muy ocupado. Que más compraste. Esto cariño, saco unos finísimos pañuelos de seda roja, para después, ya te contare.
No entendí entonces sus palabras, porque estaba encima mío tapándome la boca a brutales lamidas, como poseído de la más caliente lujuria, continuo besando mi cuello poco a poco bajando hasta el comienzo del corsé. Mi nena como tienes los melones de buenos. Voy a probarlos a ver, deslizando su boca bajo el armazón mordiendo con ansia se apodero de la fina tela, bajo su mano. Mira cariño son tan hermosas y duras que no me caben en la mano. Esta es mi hijita, menudos melones sabrosos. Como una ramera en celo no podía evitar gemir excitada por sus palabras. Ayyyyyy Papaaa, como me las pones de duras, cómetelas, cómele las tetas a tu nena.
Y eso hizo, los manoseos irguieron los pezones como lanzas. Su aliento caliente parecía quemarlos, pronto su boca lamió las duras aureolas para empezar a morder con glotonería las Tetas de su nena. Como las comes Diooooosss, llenándose la boca en una primera acometida, succionando como queriendo hacer brotar leche de los melones totalmente endurecidos. Ohh dioooosssss, siiiiii, que ricooooo, sigue asiiii Papaaaa, comeeee Tetaa. Parecía hambriento de los pechos de su hija, volvía de uno a otro provocándome un pacer como nunca, cuando casi llegaba al orgasmo pareció dejar de lado su obsesión por ellas , con lentitud empezó a besar mi ombligo, bañando con su lengua todo el contorno de la piel totalmente erizada. Oh Papaaaa que me hacessss, sigueeee, ohhh siii.
Papa levantaba la cabeza para poder mirarme, cariño mío, voy a comer tu coño, ya te lo dije. Primero veremos si te gusta, vale. Notaba su aliento entre mis piernas, arrodillado frente al minúsculo trocito de tela roja, Ufff nena pare que te esta algo pequeño, Mira todo estos pelitos por fuera. Sus dedos parecían peinar con mucha dedicación el pelo de mi coño que como él decía parecía desbordar aquel insignificante trocito de tela. Madre mía hija, no te importara y levantándose ante mi asombro desapareció tras la puerta. Allí estaba yo tumbada sobre sabanas de seda negra, caliente como una perra y me habían dejado con la miel en los labios. Casi 5 minutos después volvió llevando en la mano una toalla y algo parecido a un cuenco. A ver cariño, hoy tu padre te afeitara el coñito, así podrás sentir mejor todo, no querrás que me atragante con tus pelitos.-Siéntate sobre la toalla, hija. Tal como el indicaba me pose bajo la toalla para seguir sus instrucciones, bueno, veamos desata los lacitos anda, así lo hice. Dios que coño de hembra pronuncio Papa, con mano algo temblorosa seguía removiendo algo en el Vol.
Si bien era cierto que desarrolle muy pronto, mi coño fue el primero en notar los cambios, de un verano a otro empezaron a cubrir mi rosada rajita y pronto parecía una espesa selva de vello rizado. Me asombraba ver como mi chochete se mojaba cuando oía a Papa y a sus putas amigas por la noche y cuando luego empezaron a crecerme los pechos, me sentí desplazada del resto de las niñas de clase, notaba como me miraban los niños en gimnasia después de sudar, en verano era peor, pues el sudor pegaba la ropa al cuerpo. Entonces tan inocente como era pensaba que me veían gorda, se reían por lo baj , oía cuchicheos pero no entendía.
Ahora si lo entendía, los ponía cachondos. Una vez nos poníamos a dar saltos en las bayas los chicos se colocaban siempre al final de mi carril, provocando un atasco al quedarse allí riéndose como idiotas, luego siempre me llevaba la culpa. Entender te hace poderosa pensé, mientras papa seguía formando una bola de jabón, empezó a preguntarme: Y los chicos del colé, ninguno se te ha acercado. No Papa, piensan que soy rara. No hija, no se trata de eso lo que pasa es que les pones nerviosos. ¿Qué? Eres toda una hembra y claro a su edad solo quieren meterla como sea, ten cuidado. Con mucho cuidado extendió una capa de jabón sobre el coño, esparciéndola con la mano arriba y abajo. Vamos allá, con la maquinilla de afeitar comenzó a rasurar con cuidado, eso es, un coñito fresquitoo, eeeeaaa.
Se movía con rapidez, antes de darme cuenta me había depilado la parte inferior, y seguía ascendiendo, cuando llegaba a la parte alta de los labios dijo, Ufffff cariño estoy como un toro, que dura se me ha puesto. Papa vas a dejarme toda peladita. Creo que dejare un felpudito para poder morder ehhh, dijo en tono risueño. Tras una última pasada me había dejado el coño como una niña. Con la toalla seco el resto de jabón y por ultimo volvió a acomodar los lazos del tanga, eso es así, como una sorpresa. Quito la toalla y algo impaciente empezó a dejar todo lo utilizado en el suelo. Ya está hija, si te gusta tendrás que hacer lo mismo tú, de acuerdo. Relájate, dijo papa con una sonrisa, échate y hazme sitio entre tus piernas. Te prometo hacerte gozar como nunca.
Con papa entre mis piernas volvió el juego a empezar de nuevo, sus manos apresaron mis pechos para ser lamidos con lujuria. De nuevo los pezones apuntaron al techo queriendo más. Mi nena quiere que le coma estos melones dulces. Ohh siii, son todo tuyos Papaaaaa!, ahhhhh, aaaaaaaa. Mira como está tu coño de hinchado, froto su erección aun escondida entre los bóxer contra el contorno de la vulva peladita. Me sentía transportada al paraíso, los gemidos ahora sin temor ser oídos escapaban de mi garganta. Mmmmmfffff, ahhhhh ooooo siiii Papaaaaaa que biennnnn. Papa seguía a lo suyo de nuevo descendiendo sobre el triángulo de tela roja, desatando los lacitos. Se me hace la boca agua hija, sus dedos encontraron el clítoris y comenzó a trabarlo rodándolo entre sus dedos sin descanso. Más y más fuerte. Ahora probare tu coño- dijo él con voz ronca, bajo su cabeza e hizo entrar mi clítoris en su boca, bebiendo como un bebe hambriento, dime, te gusta bebe o paro. Nooo dije aullando mientras el rodeaba el botoncillo cada vez más sensible a su lengua. Esta es mi hijita preciosa, murmuro para volver a sepultar la cara en mi coño.
Las luces parecían estallar en mi cerebro, llevándome olas de un calor que me inundaba a cada acometida de su lengua. De su boca llena con mi chocho, solo podía oírlo bebiendo con ganas, chupando una y otra vez. Con las manos me levantaba las piernas para acomodarlas sobre sus hombros. Ha, Papaaaaaaaaa como me ponesssss, sigueeee o diossss sigueeee. Papa a lo suyo, succionaba mi clítoris para lamer con la lengua los labios de arriba abajo. Sentía un fuego ardiendo donde posaba su lengua, pronto un dedo separo los labios para dejar fluir el flujo que oía beber con verdadera sed a Papa, gruñía como un animal enterrando su nariz en mi clítoris como un perro tras su hueso, metiendo la lengua por el tierno agujero. Me sentía rota, los gemidos eran aullidos de puro goce. Oooooo dioooooooossssss, oooooo, siiiiiiiii. Massssss fuerte, Comemelo massss fuerte.
Los sonidos de su boca succionando, empalando su lengua en mi tierno agujero eran una locura, dos de sus dedos me penetraban con el rápido vaivén de la lengua mordiendo mi hinchado clítoris. Me daba vueltas la cabeza, mareada, jadeaba como una loca, enredaba los dedos en su pelo empujando su cabeza hasta querer tenerlo dentro de mi carne sensible. Yaaaaaaa, yaaaaaaa meeee coooooorrooooooooo, noooo puedoooo massss, chille cuando mi espalda se arqueo y mis piernas lo encerraron aún más. Pero lo sorprendente era sentir de nuevo otra oleada caliente inundándome en lentas subidas. Sentía las piernas de gelatina. Ooooooo, siiiii , siiiii. Aaaaaaaaaa. Con la cara de papa aun entre mis piernas pude abrir los ojos tras semejante sesión de chupadas, empapada podía verlo allí sonriendo como un crió. Ummmm hijita eres una hembra ardiente, si lo sabré yo. Dioooos Papaa mi coño está inundado, anda se buen nene y tomate tu lechita anda. El disfruto de todo eso, sorbiendo glotonamente el flujo que escapaba por mis labios mayores.
Le miraba descaradamente gruñir sorbiendo, me sentía de nuevo como poseída de travieso fuego. Tras un arduo rato Papa se alzó de nuevo hasta rozarme de nuevo pellizcándome los pezones. Dame tu boca Papa Ummm, cariño quieres un beso de buenas noches. Me sentí borracha al sentir su lengua hincándose entre la mía, provocando, dándome el sabor de mi propio coño. MMmmm nena probaste tu dulce manjar. Verdad que es buenísimo, ahora vas a repetir lo del otro día hija, que tu padre es el que esta hambriento. Ven anda estarás mejor sentada, yo me pondré de pie, vamos a repasar la lección, esta vez sin ayuda. Aun con el bóxer puesto adivinaba la tremenda excitación de la tranca allí encerrada, mi mano se posó sobre la cinturilla y comencé a deslizar la mano hacia abajo.
Allí estábamos Papa de pie frente a mí esperando a ser mamado por su hijita, impaciente se sobaba la verga por encima del bóxer. Vamos hija, me duelen los cojones de tanto aguantar, se buena y sécamelos. Me acerque hasta lamer por encima de la tela semejante viga, mis dedos acariciaban la dura banana con auténtica devoción. Esooo esss, siii mira como me poooonesss la verga. Empecé a bajar la tela, la verga salía disparada como un muelle. Mira como ha crecido por ti, hija mía, Te gusta lo que ves, verdad. Reía animándome a secarlo. OOohhh papaaa como sabes lo que me gusta. Lo tome de mi mano ni más distracciones, mmm está seca. Vamos haz que se humedezca cariño, báñala con tu boca. Tal como quería comencé a sorber la roja cabeza de su verga, con la mano bombeaba las venas de la dura barra, arrancándole los primeros gemidos. Ohhh siii, así muyyy biennn. Haz que me corra hija. Apreté mi mano en la base de su tranca, mmmffff ssiiiii, aun no parecía lo bastante dura para hacerle aullar, sentía la polla palpitar en mi laringe, mi saliva bañaba toda la barra escurriéndose hasta los huevos. Papa mientras disfrutaba del sonido de la comida de su verga. Maassss rápido cariñooo, exclamo el, sus manos se posaron sobre mi cabeza, acompañando el ritmo de la mamada con sus manos. Venga hija mía dale mass fuerte. Acelere el ritmo, tenía la boca llena de su carne ahogándome, y empecé a ver la reacción de Papa al acelerar el ritmo, arriba y abajo, arriba y abajo, una y otra vez. Duro como el acero el sabor del rabo se extendía en mi paladar, el amargo jugo bañaba toda mi boca provocándome el segundo orgasmo de la noche, tras una última mamada, mi boca comenzó a juguetear con los huevos de Papa, mordiéndolos, llenaba la boca del duro manjar, arrancándole a papa un sinfín de gemidos con cada pequeño mordiscos en sus sensibles testículos. Para nena, uffff como me gusta, sigue comiéndome el rabo.
Seguí chupando el rojo cabezón entre gemidos cada vez más fuertes, lamía el contorno como una piruleta sorbiendo al final, pasaba la lengua por encima del sensible agujerito para conseguir hacer perder el control a Papa. Uhhhhh dioooosss, comoooo me gustaaaaa, qué bueno, Siiiii. Cuando Papa se retiró de golpe me sorprendí, el Plop de su rabo saliendo de mi boca se oyó en toda la habitación, tenía la verga reluciente de toda la saliva de mi mamada, antes de poder preguntar lo que había hecho mal se abalanzo sobre mí. Coloco la verga pringosa de todas las lamidas entre mis tetas, me sujeto las teta entre fuertes apretones y empezó a bombear su rabo dentro y fuera de mi canalillo, la frotaba como poseído de una locura contagiosa, untada de nuestros jugos deslizaba la viga de carne con bruscos movimientos entre mis hinchadas tetas. Era increíble sentir la verga encajada entre los duros melones, el cabezón golpeando contra mi barbilla a cada envite, yo animándole le ayudaba a seguir aquella cabalgada de mis tetas apretándole las duras nalgas al compás de sus profundas acometidas. Podía ver como Papa babeaba de placer sobre mis pezones mientras sus pulgares me arrancaban gemidos al pellizcarlos a cada empujón. Solo pude ser consciente de su culo apretarse por última vez para de un grito liberador la crema caliente de Papa se vaciase sobre mis tetas y barbilla, como un poseído seguía corriéndose resollando, seguía moviendo el rabo de arriba abajo, dentro fuera, froto su grumosa leche por toda la piel, hasta untarme los labios, la cara, dejándome tan cachonda que tuve que devorar aquella deliciosa semilla humeante a lengüetadas golosas.
Eso es cariñooo, atibórrate con mi verga, trágatelo todo nena. Semejante corrida le paso factura, agotado de todo lo sucedido, cayó sobre mi dormido y saciado. El cansancio y el peso de Papa también me llevaron al sueño, poco a poco me sentía relajada, Papa aún más cansado tenía la cabeza apoyada sobre mis tetas impidiéndome moverme, dormimos tranquilamente no se cuánto tiempo, a ves entre la neblina me sentía chupeteada, pero volvía a dormirme. Cuando el sol estaba a punto de salir me desperté desorientada, no estaba en mi cuarto, Papa seguía aplastándome con su boca apretada a mi pecho derecho, chupándola como nene hambriento, aun en sueños.
Como pude me aparte, no sin cierta dificultad, me levante descalza y me dirigí a la cocina, tenía hambre canina. Abrí el refri, busque algo de relleno para mi sándwich para un desayuno energético. No paraba de echar vistazos al pasillo por si venia Papa prepare otro y algo de beber, lo puse en la bandeja desayunos para llevárselo a un hombre hambriento. Cuando llegue al cuarto Papa parecía estar despertando, con no cierta sorpresa recibió el desayuno-almuerzo agradecido. Espero que te guste, es de las sobras de ayer. Mmm tengo hambre hija, pero no solo de alimento. Bromeo. Habrás almorzado también, asentí con la cabeza. Como comprenderás tu padre no es un muchachito, necesito algo de tiempo para empalmarme. Con un último bocado se terminó el sándwich apartando la bandeja, ya estoy mi vida, puedes llevarte la bandeja. Cuando volví a la habitación Papa estaba de pie de nuevo, me acerque hacia donde estaba él. Frente a frente acerque mi mano a su pecho acariciándolo tiernamente. La verga, dijo excitado. Agárrame la verga. Mi mano la sujeto como adorándola, blanda como una serpiente dormida, seguía su mirada cada vez más cachonda, comencé lentamente el sube y baja machacándosela cada vez más rápido. Le oía respirar cada vez como más acelerado, mi mano se movía arriba y abajo recorriendo su cada vez más tieso rabo. Más fuerte, siseo, massss fuerte. Le machaque la verga más rápido apretándola tan fuerte como podía. No te duele. Noooo, sigue así, siiii, te gusta asiiii. La verga dura se empezaba a empinar cada vez más arriba.
Me encanta corazón, dijo con voz ronca. Se le veía cada vez más relajado, entre fuertes resuellos por fin pudo hablar. Paraaa, paraaaa hija mía, no quiero desaprovecharme otra vez, voy a llenarte con mi Rabo de una vez por todas. Me excite como una puta, lo reconozco, por primera vez papa me cogería. Vamos sube a la cama hija, con algo de timidez me metí entre las sabanas negras Papa seguía sobándose el pito mientras me acomodaba en medio de la cama. Eso es, enséñame el Coño hija. Sus palabras me rizaron la piel, mis pezones se endurecieron, Así muyyy bien nenita, separa las piernas, que vea ese tierno coño abriéndose para Papa. Allí estaba de rodilla, entre mis piernas, sobándose la Verga mientras me hablaba, volvió a bajar la cabeza y empezó a lamer de nuevo mi coño sorbiendo febrilmente los labios mayores, hundiendo la nariz en mi clítoris como un cerdo en busca de su comida. Papaaaa, ohhh papaaa, gemía, no pude evitar atraerlo enterrando las manos en su pelo empujándolo a devorar mi raja palpitante. Me sentía volar de puro placer, Papa aprovecho para empezar a morder mi clítoris, comenzó a sorber sin compasión, chupo aún más fuerte, sus dedos se hundieron con mas fuerza en mis muslos. Ahhhhhh diossss, oooooh siiiiiiiiii. Su cara se agitaba de un lado a otro hambriento del coño de su hija. Como una perra me veía gimiendo animándolo a terminar su festín, levanto su cara de mi coño para decirme, tu coño es delicioso, tan dulce y jugoso como imaginaba hija., Pero ahora ha llegado el punto de seguir nuestras lecciones, la lección en la que te follo de la noche al día, inundando tu coño con mi esperma. Y no, no te preocupes me cortaron los cabezones hace tiempo, no te preocupes no te preñare. Mantén las piernas bien abiertas. Papa volvió a erguirse, estaba de nuevo de rodillas contemplando mi coño. Ay hija mía, suspiro, si por mi fuera, me gustaría tenerte así siempre, con tu coño siempre visible y preparado para que lo folle Papa. Nostálgico froto una mano posesiva sobre mi coño afeitado.
Volvió a sobarse la verga dos veces más, agarrando el tremendo cabezón lo dirigió a la mojada raja, se recreaba deslizándolo por todo los labios ansiosos, para enterrarse en mi coño con aullido, clavándome la polla hasta los huevos. Fue totalmente distinto a las otras veces, sentía su rabo latiendo entre las paredes de mi vagina, dilatando la estrechez a su paso. Permaneció inmóvil sobre mí apresando mis tetas y hundió su cara entre ellas, paladeando cada pezón mientras permanecía quieto sin moverse. Ummmm cariñoo, te la he metido toda, estassss tan apretada hijaaa, tan apretadita. Entonces comenzó a envestir como un toro primero con lentitud, dándome profundos embestidas adentro y afuera. Tan solo el sonido de mi coño tragándose su tranca actuaba de estimulante. Qué coño tienes hijaaaa, dijo ronco, seguía metiéndola y sacándola con lentitud. Me destrozaba por dentro, estirando mi vagina sentía la punta de su rabo hincándose en mi matriz, pero no podía creer como me sentía de bien, como drogada, tenía la polla de Papa rompiéndome el coño, mientras él seguía bombeando dentro y fuera su dura tranca con embates rápidos según se dejaba llevar.
Te estoy rompiendo el coño hija, como te tragas la Polla de Papaaaa, gemía. Luego volvió a gemir y empezó a golpearme más rápido y más duro. Siiiii, no podía dejar de arquearme y mis tetas fueron de nuevo las atendidas amorosamente por Papa, loco del calentón encajo su cara entre mis tetas. El chasquido de carne contra carne competía con el ruido de mis mojados pezones entrando y saliendo de su boca. Me estaban atravesando con una barra caliente de carne, ciega del gusto me estire hacia abajo y le agarre los cachetes del culo, atrayéndolo más y más. Eso esss hijaaa asiiii, asiiii. Mi vista parecía nublarse mientras el sonido de mi coño apresando su polla llegaba a nuestros oídos. Ohhhhh Papaaaaa, Dame masss fuerrrteeee, Jodeeemeeee masss fuerteeeeee. Ohh cariño me la estas exprimiendooooo y sin dejar de follarme se apoyó en las rodillas y me levanto las piernas sobre los hombros, me empalo una y otra vez a fuerte pistonadas. Montándome como un animal más y más profundo, de forma salvaje. Me sentía en el séptimo cielo como flotando, mi cabeza girando en la almohada sin control, sentía los pezones a punto de reventar en la boca de Papa y mis piernas temblaban encima de mis hombros mientras el tremendo orgasmo arraso con todo. Siiiiiii, oooooohhh dioooooossss, siiiiii.
Papa seguía a lo suyo faollándome como un animal, su presa se volvía mis muslos mientras golpeaba mi coño sin compasión, Follandome como un tren.Ohhh Cariñoooo, murmuraba mientras penetraba una y otra vez en mi choco, una y otra vez. No pudo más y cayó sobre mí, cubriéndome por completo de nuevo, instintivamente mis piernas lo envolvieron alrededor de mis caderas, sobando mis tetas mientras entraba y salía como un animal en celo. Hambriento de la carne tierna de su hijita, estrujándome las tetas posesivamente. Su cara era un poema, el dolor de saber que pronto acabaría corriéndose sin poder evitarlo, le volvían más atrevido, enterraba su rabo hasta los huevos, follandome con envites duros, los músculos tensos como a punto de romperse cubiertos de sudor, sentí, uno , dos , tres fuertes estocadas hasta que con un fuerte grito se corrió. El caliente semen inundándome en fuertes chorros, llenándome, con su caliente semilla, bañando mis entrañas entre mutuos gemidos de liberación. Papa agotado cayó sobre mis tetas, durante unos minutos estábamos sin respiración, sin poder casi hablar, con su polla aun encajada en mi coño nos recuperamos poco a poco.
Papa fue el primero en hablar. Nena me has dejado seco, creía no acababa nunca, buena folladora estas hecha, rió. Mmmm Papa puedes salir de encima, el ruido del Ploooop de su polla desacoplándose parecía no terminar de agotarlo. Mira mi Nabo, ya empieza de nuevo a levantarse. Espera Papa, de mi coño empezaba a salir el semen de Papa, una cantidad considerable empezaba a empapar las sabanas. Deja que me levante y me duche, llevo toda tu leche por el cuerpo. Era verdad de los anteriores polvos, su semen pegajoso empezaba a secarse sobre mis tetas, mi cara tenia chorreones de su lefa secos, y el coño inundado goteaba como un grifo. Está bien cariño son las 7.00 date una ducha , yo sacare al perro, pero cuando vuelva estoy dispuesto a llenarte todos los agujeros. Quien mejor que tu padre para abrirte el culo. Pero, nada de Peros, te he mentido alguna vez, creeme disfrutaras igual o más. Está bien, me dirigí al cuarto de baño con la toalla al cuello, llena de la semilla de Papa. No sabía si creer en sus palabras pero ese sábado sería un día muy largo.
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