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MIS CONFESIONES


Por: kchondanna
kchondanna

Descripción:
SERAS TESTIGO DE TODAS LAS AVENTURAS SEXUALES EN LAS QUE HE PARTICIPADO

Categoría: Sexualidad

Octubre 14
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MIS CONFESIONES
MIS CONFESIONES (MI HIJO ME HACE FELIZ)Creado el 29 Mayo a 20:06 
MIS CONFESIONES (MI HIJO ME HACE FELIZ)
La situación con mi hijo, me puso nerviosa, estoy más tranquila, tenía más remordimiento antes, de estar con él, ahora lo tomo con calma, y lo disfrutamos, mi hijo Jaime y yo. Después de aquella vez, mis nervios me tenían ida, sin ganas de nada. Mi esposo con tanto trabajo no me atiende y me estaba desesperando, ya no soportaba la situación, me sentía caliente, sucia, alguien loca y necesitada de un psiquiatra, y al mismo tiempo deseosa de tener sexo. La necesidad de tener sexo era urgente, pero no me atrevía ni siquiera a masturbarme, trataba de distraerme en lo que fuera; platicar con vecinas grandes de edad, leer, pasearme en lugares públicos, ver caricaturas, en fin, todo lo que me alejara el sexo de mi mente era bueno, pero al llegar la noche, en mi soledad porque mi esposo volvió a tomar la costumbre de antes, salir con amigos y si había sexo, eran "rapidínes", o sea, me coge y ya.
Quizá estoy justificando mi comportamiento, sí, eso es, explico por qué llegue a tener sexo con mi hijo. Antes evadía a mi hijo, y él a mí, pero tenía que llegar el día en que estuviéramos frente a frente, y sucedió que mi esposo para compensar el abandono en el que me tenía, ideo ir a un rancho que tenemos en las afueras de la ciudad. El primer día estuvieron un cliente del negocio y su familia, intenté ser indiferente a las miradas de mi hijo, y me enfoqué en atender a los invitados. Todos entraban a la alberca, el calor era infernal, y me puse un short muy holgado, nada sexy ni atrevido, además de una blusa deportiva, que en nada ayudaba a mi figura. Mi concuño Andrés, y su mujer, Andrea, ella si traía un traje de baño, y se veía muy bien, hasta mi marido le echaba sus miraditas a escondidas.
Estando en la alberca Andrea me pregunta por qué no usaba traje de baño, y le mentí que se me habían olvidado, salió de la alberca y regresó con uno de ella, y la verdad, no es que era atrevido, sino que su color amarillo haría que mojada se me viera todo, como si estuviera desnuda. Dije que después me lo ponía, pero ni intenciones tenía de hacerlo, me preocupaba Jaime, no los demás. Más tarde mi marido se acercó y me dijo al oído que me estaba portando grosera con ella, ya que no me había puesto el traje de baño que me había prestado su hermana, y se extrañó que haya mentido, pues sabe que los míos estaban disponibles, le expliqué que eran muy atrevidos y que nuestro hijo ya no era un niño, y se rió a carcajadas, me dijo que estaba loca, que mi hijo no iba andarme viendo lo que ha visto muchas veces.
Para no parecer descortés, me puse el traje de baño, pero con una toalla en mis caderas, Andrea andaba como si nada para allá y para acá luciendo su trasero y sus senos la verdad, algo enormes que se tambaleaban en su caminar. Después de beber algo mi cuñada me pidió la acompañara a la alberca, no me quedó más remedio que acompañarla, mi hijo estaba en su habitación viendo televisión, y decidí entrar, noté que el esposo de Andrea abrió los ojos de más cuando, mi toalla cayó, mi esposo estaba ocupado intentando llamar de su celular que al parecer no tenía señal. Corrí a la alberca y me eché un chapuzón, me sentía bien, no aguantaba el calor, nadé un poco y platicaba de cosas sin importancia con mi cuñada, buscaba también a Jaime, sentía que me espiaba, pero no lograba verlo.
Luego los hombres entraron a la alberca, y seguían hablando de sus negocios aburridos, le dije Andrea que me salía y lo hice, pero la toalla no estaba cerca, la había dejado tirada, y resignada salí, pensé en taparme los senos y mis nalgas pero hubiera hecho el ridículo, así que traté de ser natural y caminé a la palapa, me sentía desnuda, sentí como Andrés que hablaba con mi marido se quedó callado, me imagino que miraba mis nalgas.
Entré a la casa para preparar más bebida, no creí necesario taparme de nuevo con la toalla, ya que el traje de baño ya estaba un poco seco. Estaba agachada tratando de alcanzar unos vasos desechables. En eso sentí unas manos en mis caderas, era mi hijo, con delicadeza me quité y seguí con lo que hacía sin darle importancia, luego se puso detrás de mí, en mis nalgas sentí su bulto, estaba muy excitado y yo sin querer empezaba a calentarme. Me besó el cuello y los hombros, en eso entra mi concuño, casi nos sorprende, y nos separamos de inmediato. Ya para en la noche, mi esposo andaba bien servido de copas, Andrés ni se diga, ya ebrio se atrevía a mirarme sin tapujos. La música estaba más o menos alta y aprovechaba para acercarse y decirme que estaba muy buena, según él, "con todo respeto". Andrea y yo seguíamos en traje de baño, ellos en bermudas la diferencia era que Miguel mostraba un bulto enorme entre sus piernas y no le daba pena. Mi cuñada se incomodaba con sus comentarios de conquistador, mi marido ni en cuenta, ya ni hablar podía. Por unos momentos Andrea se desapareció, ya era de noche y empecé a recoger la palapa, aunque sabía que se quedarían a dormir en el rancho. Algo aburrida caminé alrededor de la casa, y en la parte trasera donde no hay luz, me detuve escuché unos gemidos, estaba cerca del cuarto donde se queda el señor que nos cuida el rancho, me pareció extraño ya que no sale cuando estamos nosotros y me había olvidado de él, era Andrea que estaba mamando tremenda verga del ranchero, que la sostenía de la cabeza, se estiraba para alcanzar el trasero de la mujer, y ella encantada moviéndolo en círculos. Pude admirar tremendo palo del ranchero y envidié estar en el lugar de aquella mujer, me asomé a la palapa y ahí estaba su marido sentado bebiendo mientras mi marido bien dormido.
Seguí en plan de mirona, ahora el ranchero estaba detrás de la invitada, yo quería ver si se la cogía por el culo o por la vagina, y como si me leyeran el pensamiento, el hombre se hizo para atrás, su raja estaba tragando palo, y sus nalgas eran estrujadas violentamente. Mi raja estaba muy mojada, quise masturbarme cuando de repente el ranchero dejó escapar un chorro de leche en la espalda de ella, que caía rendida dejando sus nalgas al aire. El ranchero se repuso rápido y salió de ahí, corrió pal´monte como dicen, y pasó a mi lado sin darse cuenta de mi presencia.
Me quedé con las ganas y pensé que ya en la cama me desquitaba con mi marido, pero éste se quedó dormido en la palapa, el matrimonio invitado se retiró a descansar al cuarto de huéspedes, y simulando que había tomado de más, dije en voz alta para que escuchara mi hijo, que estaba algo ebria y que dormiría como tronco.
Ya en nuestra habitación, mi hijo de 12 años dormía en su camita, sabía que Brandon dormía en su lugar y los demás chicos en la sala amontonados.
Lo que había visto me tenía a mil, ya que desde hacía tiempo que no tenía ni un orgasmo, y deseaba desahogarme. Entonces escuché que mi puerta se abría, me hice la dormida, podía ser mi marido, Andrés, o, mi hijo. Sentí como quitaban la sábana, me dejaban al descubierto, ya traía un bóxer de encaje para dormir y un corpiño, sentí unos dedos explorando mis redondeces, abrí un poco las piernas y unos dedos pudieron llegar a mi raja encharcada de jugos, por el tamaño de la mano, me di cuenta que era mi hijo, levanté un poco mis nalgas y él me quitó el boxear totalmente; ¡ay viejo, ya tenía ganas de esto, quiero que me hagas lo que quieras esta noche mi amor, estoy ardiendo! dije como si fuera mi esposo el que estaba conmigo, quizá para justificar el deseo que sentía por Jaime. Luego su boca empezó chupar en mi ano, sus dedos en mi raja no descansaban e hacer círculos, estiré la mano para tocar su pene, éste ya estaba liberado y muy duro, suspiré; ¡mmm papi, hoy siento diferente tu verga, amor, más rica! y la acerqué para brindarle una mamada regia, como me encanta darlas, estaba consciente de que era mi hijo, y eso era lo excitante. Sus manos apretaban y acariciaban a su gusto mis nalgas, sus dedos nadaban en mi vagina, luego me puse en la orilla de la cama empinada, le pedí que me penetrara; házmelo papi, házmelo como me lo has hecho siempre mi amor. Según yo, me refería a mi esposo. Y entonces sucedió, sentí la verga de mi hijo en la entrada de mi vagina, era la locura, apenas me la metió y empecé a mover mis nalgas y sin más ni más un orgasmo intenso inundó mis entrañas, raro pero apenas me penetraba y ya me venía, le exigí que se moviera rápido y lo hacía como los verdaderos hombres, sus manos en mis caderas se aferraban para que no se saliera su verga de mi interior. Estiró SUS manos para bajar mi corpiño y tocar mis tetas, yo gemía como loca, sabía que era mi hijo el que me poseía y lo estaba disfrutando.
Me cansé de la posición y con los ojos cerrados me puse boca arriba, abrí mis piernas y él no perdió tiempo, de inmediato me penetró y yo lo abracé con mis piernas, abrí los ojos y me hice la sorprendida, simulé que lo quería quitar, pero no me dejó; no Jaime, no me hagas esto, decía yo sin dejar de mover mis caderas. Mi hijo seguía emocionado cogiéndome y yo luego de mirarlo por un rato a los ojos, lo tomé del cuello y lo acerqué para besarnos en la boca, el momento era indescriptible y como nunca lo pensé, no recuerdo haber gozado tanto un momento como ese, me parecía un sueño ser penetrada por mi propio hijo y lejos de asustarme o enojarme, estaba feliz de estar así. Su sudor caía en mi cara, nos mirábamos con lujuria, nada decíamos, nada, solo nuestros cuerpos se comunicaban y gozaban del sexo más sublime. Luego de un rato, me senté sin dejar de mirarlo, nos besábamos mordiéndonos los labios, dejé chupetones en su cuello y él en mis tetas, lo tomé del cuello y muy cerca de mi cara observaba sus ojos mientras me seguía cogiendo como loco. Le pregunté si quería cambiar de posición, y entonces me dijo que me empinara, ya que mi trasero lo volvía loco. Lo complací y me puse en cuatro, mientras me observaba yo acariciaba mis nalgas y mi culo, abría mi raja para que volviera a penetrarme. Colocó su pene en mi raja y empujó violentamente, tomé sus manos y las puse en mi pelo para que lo estirara, ni una palabra, solo gemidos y aullidos de placer. Tuve varios orgasmos en esa posición y mis caderas no dejaban de moverse con una verga como pistón girando sobre su eje y en eso escuché; ¡mami, tienes unas nalgas espectaculares! ¿Te gustan amor, dime te gustan? ¡siii, y quiero, quiero ahh! ¡Qué quieres hijo, dime que quieres? ¿Lo que quiera me lo das? con la experiencia que tengo imaginaba lo que quería y seguí con el juego. ¡Dime hijo, que quieres que te dé, si puedo te lo doy! ¡Tienes que dármelo, es el motivo de mis puñetas! ¿a qué te refieres amor, dime que quieres, pídelo? ¿Quiero tu culo mamá, tu culo rico, quiero probar ese culo cogido por muchos? Lo que dijo me sorprendió, pero me dio igual, al fin y al cabo ya sabía que su madre es una puta de corazón. ¡Si mi amor, te lo daré si eso quieres, porque yo lo deseo más y sin perder tiempo, sacó su verga de mi vagina y la metió sin consideración en mi trasero que se abrió deseoso de ser visitado por un buen pedazo de carne. Con mis dedos puse un poco de saliva aunque no era necesario, mi culo era feliz recibiendo después de mucho tiempo verga sabrosa, una verga especial; la de Jaime, mi hijo. Con mis dedos me masturbaba mientras mi culo era castigado por esa verga, y como muchos hombres aún expertos, mi hijo no soportó la tortura de ver mi culo tragar su palo, entonces aceleró sus movimientos, sus manos se afianzaron de mis caderas, de nuevo mi raja explotaba intensamente, entonces un chorro caliente inundaba mi recto, mis nalgas estaban descontroladas, mi hijo gemía exageradamente, con mi otra mano, lo tomé de sus nalgas para que no se saliera y caímos rendidos. Dejó su verga en mi culo, y nos quedamos profundamente dormidos. Nada nos dijimos ni en ese momento ni después. Yo lejos de sentirme mal, me sentía feliz, llena sexualmente y satisfecha, aunque mi hijo no era un fabuloso amante, el hecho de ser quien es, le daba el toque perverso y eso era precisamente lo que me tenía contenta.
Al siguiente día, Andrea y Andrés, estaban ya en la cocina preparando un almuerzo y café, mi cuñada me tomó del brazo y me comentó que creía que había hecho "el amor" con mi marido, ya que escucharon que cogíamos, pero que mi esposo estaba muy dormido en la palapa, y se me ocurrió decirle que como estaba muy caliente, se me ocurrió masturbarme y como si no me creyera me dijo; pues a ver si me prestas el juguete con el que te consuelas, porque duraste mucho cuñadita. Miré a la piscina y ahí estaba Jaime nadando, cerré los ojos para evocar los momentos vividos esa madrugada en su compañía, sería un amante muy secreto. Tenía que haber otras ocasiones, y ya las hay, aunque les diré, en el momento de coger con mi hijo, nos decimos mil cosas, de hecho le pedí que solo no me dijera mamá, ni yo hijo, nos hablamos como los amantes más perversos, pero fuera de ahí, no comentamos absolutamente nada. ¿Incesto?, llámenlo como quieran, yo me sentí una verdadera hembra al ser cogida por mi propio hijo, y seguiré así, no sé hasta cuando, pero lo que dure, lo gozaré en mi propia casa sin que nadie se imagine las locuras que hacemos en nuestra intimidad.
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