6.2.1.a) Derechos legales de la mujer musulmana.En la legislación coránica la justicia es un valor del que participan hombres y mujeres por la mera condición de personas y en atención a la capacidad que el Derecho les reconoce. Está bien en este caso hablar de igualdad, o de ideal, entre los dos sexos, pues la mujer Islámica según el Derecho es objeto y también sujeto de la justicia. En la legislación Islámica, la mujer es sujeto destinatario de derechos configurados por el sistema patriarcal. Una cuarta evidencia en el Corán de la igualdad de hombres y mujeres es la especificación de los derechos legales que son garantizados para todos los individuos desde la cuna hasta la tumba. A diferencia de la situación en Occidente, donde hasta el siglo pasado era imposible para una mujer casada poseer una propiedad por cuenta propia, hacer un contrato con otras personas, o disponer de su propiedad sin el consentimiento de su esposo, el Corán proclama el derecho de toda mujer a comprar y vender, a hacer contratos y a ganar dinero, y a poseer y administrar sus bienes.
Además de estos derechos, el Corán otorga a la mujer una parte en la herencia de la familia (4:7,11) , advierte en contra de privarla de esa herencia (4:198), especifica que la dote (mahr) de su matrimonio debe pertenecerle a ella solamente y nunca ser tomada por su esposo (2:229 – 4:19,21,25) a menos que la mujer libremente se la ofrezca como un regalo (4:44). Como con cualquier privilegio, estos derechos de las mujeres acarrean correspondientes responsabilidades. Si ella comete una contravención civil, el Corán nos dice que la pena de la mujer no es menor que la del hombre en un caso similar (5:41 – 24:2). Si ella es agraviada o perjudicada, tiene el derecho a la indemnización tal como un hombre, afirma Lamya´al-Faruqui. Está claro que el Corán no sólo recomienda, sino que incluso insiste en la igualdad entre mujeres y hombres como una característica esencial de la sociedad Coránica. La crítica de algunos no-musulmanes de que el Islam denigra a las mujeres es negada enfáticamente por el Corán. Similarmente son negados los argumentos de ciertos musulmanes sobre que las mujeres son inferiores a los hombres religiosa, intelectual y éticamente, como más antiguamente han sostenido las culturas judía y cristiana.