Hay dias que parece que nunca se va apagar el sol, y otros son más tristes que una despedida en una estación, es igual que nuestra vida cuando todo va bien, un día tuerces una esquina y te tuerces tú también. Esa telaraña que cuelga en mi habitación, no la quito, no hace nada, solo ocupa su rincón. Yo he crecido cerca de las vías y por eso sé que la tristeza y la alegría viajan en el mismo tren.