Descripción: Aunque estoy casada, para mí el matrimonio por amor es un imposible con el que de momento sólo he podido soñar, pero por fortuna, encontré el amor fuera del muro invisible que forma una alianza. Muchos hombres han pasado por mi vida, ¡muchos! Y aunque he aprendido bastante sobre su modo de ser, aún conservan aspectos que me suponen todo un enigma, y a mayor misterio, mayor atracción; como un círculo vicioso que me roba el corazón ;)
Lo único útil del silencio de Alan, aparte de que me haya dejado en paz, claro, es que sorprendentemente, aunque él ni siquiera me gusta, cada día me digo: "¡J0der, y sigue sin decir nada!". Y esto me agrada, porque así, casi se puede acertar al pensar que Til también habrá estado todo el verano diciéndose: "Y no viene. Y no me envía sms. ¿Qué será lo siguiente?". Porque por supuesto lo que más pienso es que debe estar enfadadísimo, ¿no? Bueno, lástima que haya llegado el mal tiempo. Ya no tengo excusa para salir a ver al doble de Til haciendo footing. Y a falta de nada real que contar, os pongo el mini relato con el que me entretengo cada noche. ¡Es algo mágico! Me relajo, viajo mentalmente a las playas y allí aparece él y todo parece ocurrir tan de verdad, que me pongo de los nervios!!! Este es el comienzo...
Tras estar en el hotel con su novia, comprueba por enésima vez que es una relación que no le llena y excusándose, regresa de nuevo a la playa. Allí, los recuerdos parecen flotar al alcance de la mano y en ocasiones, meterse en su transparente niebla puede casi obsequiarte con un viaje a los buenos momentos del pasado.
Observa que hay un coche de gran tamaño, similar al que solía tener ella, pero han pasado tantos años, que no se detiene a comprobar el interior.
El cielo está tan cargado que las nubes parecen inmensos globos de agua apunto de explotar.
Til camina hacia la playa, respirando hondo y apartándose mentalmente del presente. Le falta pasar el último árbol para tener a la vista el punto exacto donde una noche ella colocara su colchoneta y yacieran tan juntos y entrelazados como es humanamente posible, protegiéndose del frío y del resto del mundo. Un paso más y todo el escenario queda frente a él, y en ese momento la ve, y en su mente no hay espacio para la duda. Aunque le mostraran su imagen la décima parte de una milésima de segundo y aunque hubieran pasado cincuenta años y no cinco, la reconocería al instante. ¡Es ella!
Su primer impulso es largarse. El pasado no es peligroso, pero ella, sí lo es. Sin embargo, algo le retiene.
Ella lleva un largo vestido negro de manga larga, y el cabello, rojizo, le lame la espalda cual lánguidas lenguas de fuego. No puede ver su cara; quizá sea eso lo que le impide marcharse.
La ve mirar al cielo y por cómo se alzan sus hombros, sabe que suspira. Luego, se acerca a la orilla, donde se agacha junto al borde del agua. Y su nombre le asciende desde las entrañas, sube y sale por su boca y se convierte en sonido.
Te marcó esa noche en la playa no?ufff menudo cabezón esta echo til de verdad,te diria que paciencia y tiempo,aunque no se realmente si esa sera la atutenttica solucion.....
mmmm tu relato es embrujador jeje. Se vé q esa coche en la playa fué inolvidable... y seguro q él tambien la recuerda. Lástima q Til esté de esa manera y sea así de tozudo, pero quien sabe, igual con el tiempo madura y se vuelve más vulnerable al dulce veveno de tu aguijón... ;)