Descripción: Esta es una historia escrita por mí, trata de una joven princesa que se enamora de una sirvienta y estas dos son condenadas a muerte, y su amor sobrevive a través de varios mundos y años.
La luna se posaba sobre lo mas alto del cielo estrellado, yo, con toda mi timidez me dirigí hacia aquel banco donde se asentaba una chica, era de unos diecisiete años aproximadamente, tenia el pelo rojizo, largo y arrizado, un hermoso cabello sin duda, de ojos verdes como los prados, mejillas sonrosadas y mofletes. Iba con un vestido largo y negro, con un corsé. Una chica realmente hermosa. Una vez estuve cerca de ella me asenté a su lado y le pregunté. -¿Que haces aquí? ¿Alejada de la fiesta? -Lo mismo que tú, alejarme de la gente, de lo superficial, de esa horrible música flamenco y pop.-dijo ella con la mirada fija. -Entonces si no te gusta esta fiesta ¿Por que viniste aquí?-pregunté asombrada -Quería conocerte, llevo tiempo esperándote ¿Sabes? -¿Como? ¿Si esta es la primera vez que nos vemos? -¿Porque viniste a esta fiesta tu? -Porque me obligaron mis padre ¿Por que dijiste que me estabas esperando? -Sígueme si quieres saber la respuesta. Yo no se porque exactamente, pero le hice caso y la seguí, era una chica que tenia una especie de atracción, algo me impulsaba a seguirla. Cada vez nos fuimos alejando más y más hasta llegar a un bosque.
Estaba todo muy oscuro no sabia que me quería enseñar exactamente, pero hubo un punto en que se detuvo, en aquel momento mire su dulce rostro, sus preciosos cabellos... no sabia porque me atraía tanto, solo se que mi cuerpo a partir de ver esos ojos, actuó por si mismo. Me acerque a ella, estaba como hipnotizada, y entonces la bese. Fue algo muy extraño ya que yo nunca había besado a nadie y menos una chica. Pero aquel beso fue diferente, note algo místico en él, entonces miles de imágenes me vinieron a la mente, imágenes y videos sobre mi vida, mi vida anterior a esta.
(FLASHBACK)
Yo era una princesa de un mundo diferente a este, tenia un gran castillo y miles de riquezas a mi alcance, aunque sin saber porque no lograban hacerme feliz. Lo tenia todo, dinero, fama, muchos chicos que me pidieron matrimonio, pero sentía que eso no era suficiente. Yo quería que mi padre, el rey, me llevara algún sitio, disfrutar de una velada juntos, o tener algún amigo en quien confiar. En realidad estaba sola y eso me llevó a una gran depresión, con solo diecisiete años que tenia.
Cada día me sentía mas y mas débil, mi corazón no podía soportar tanta tristeza, hasta que apareció ella. Una nueva sirvienta del castillo contrato mi padre para que me cuidara en mi depresión. Era una joven de unos diecinueve años, alta, pelirroja con los ojos verdes chillones, era una preciosidad. Al principio no confié en ella, y la traté bastante mal. Pero ella era diferente, ella aunque yo le tratara mal, siempre tenia una sonrisa en sus labios. No era como las demás sirvientas que yo les daba asco.
Al cabo de unos meses yo me fui encontrando mejor, y empecé a confiar en ella, ya que a la mínima molestia que yo tenia venia a mi sin dudarlo. Al principio pensé que era molesto, que era como un perro que no se te desapega del lado, pero descubrí la bondad y la buena fe de su corazón. Cada vez me iba encontrando mejor, y solo en pensar que al día siguiente volvería a ver su rostro de nuevo, ya me ponía muy feliz. Quería siempre estar al lado de la pelirroja Amelia.
Un día estaba yo en mi habitación arreglándome el pelo cuando ella entró por la puerta dispuesta a decirme algo. Tenía cara de preocupación y eso a mi me molestaba mucho así que le pregunte que le pasaba y ella respondió:
-Princesa e de deciros algo, pero por favor no me matéis por esto, si a usted le molesta decírmelo y yo me marcharé para siempre de aquí.
-¿Porque tendría que matarte Amelia? Tú me ayudaste con mi gran depresión debería agradecértelo mas a menudo, ¿qué a pasado para que estés así de preocupada?-Le pregunté
-¡Pues porque me enamoré de usted! Se que esta prohibido que dos personas de la misma raza se ajunten pero yo la amo, y no podía aguantármelo mas mi princesa.-dijo con toda sinceridad
Yo me quedé de piedra, nunca nadie se había portado tan bien conmigo, y nunca nadie se me había declarado de tal forma. No sabia que hacer, estaba claro que no quería perderla, ella era la única razón de mi existencia. Ella me hizo mas feliz que nadie en este mundo, mas que todas las riquezas. Pensé en la posibilidad de perderla y me desesperé, y como si fuera un impulso me acerqué a su rostro y le besé esos dulces labios.
Fue una sensación rara, pues nunca había besado a una mujer, solo se que me gustó, y quise más. La empecé a abrazar y abrazar, y sin darme cuenta, estábamos tumbadas en la cama. Mi impulso fue directo, empecé a desnudar ese cuerpo tan bello. Sólo podía pensar en ella, en nada mas, ni siquiera en que eso estaba mal. Una vez obtuve el cuerpo de mi amada completamente desnudo, empecé a hacer cosas que jamás había hecho, lo único que se es que hicimos algo prohibido.
Estuvimos unos días en que íbamos a mi habitación a volver a repetir esa experiencia, una y otra vez, nunca me cansaba de ella. Sentía que abrazarla y besarla me llenaba mucho, como nunca nada lo había hecho, yo era feliz y ya no tenía depresión alguna. Hasta que un día entró mi padre a mi habitación para darme las buenas noches y nos encontró a las dos desnudas. Él sin pensárselo dos veces mando a Amelia al calabozo. Yo intenté convencerle de que no lo hiciera, pero su gran cabezonería no le dejó oír mis suplicas. Mi padre ordenó que se sentenciará a muerte a Amelia por deshonor, y violar a una princesa. Eso era mentira, yo estaba con ella porque la amaba, no por nada más. Estaba desesperada, no quería alejarme de mi amada así que el día de la ejecución me presente delante del pueblo antes que matarán a mi Amelia, y dije:
-Pueblo de Hansbill, escucharme con atención, esta joven no a pecado. ¡ E sido yo! Yo violé a esta joven y la obligué a guardar silencio, y la amenace diciéndole que si decía algo la mataría. Hoy mi conciencia no me a dejado tranquila y vengo aquí para que se me ejecute a mí, la culpable del crimen no a esta pobre muchacha inocente.
El pueblo estaba escandalizado, incluso su padre. Así que todo el pueblo empezó a gritar que me quemarán a mi a la hoguera en vez de mi amada. Esas palabras fueron gloria para mis odios. No acabarían con la vida de Amelia la campesina, sino de Yami la princesa. Mientras notaba como el fuego me quemaba vi y oí una ultima cosa, mi amada llorando, estaba sufriendo así que yo le dije gritando:
-No temas nos volveremos a encontrar, en otra vida búscame.
Entonces morí y reencarné en un bebé de la sociedad actual.
(final de FLASHBACK)
Entonces lo vi todo claro. Esa extraña muchacha que me havia llevado al bosque era mi Amelia, mi amada y querida Amelia. Una vez recordada mi memoria la abracé muy fuerte y le dije:
-Amada mía, no temas nunca más nos volverán a separar, Dios nos ha dado el poder de reencontrarnos, así que acabemos con todos aquellos que nos hicieron daño.
Al día siguiente se publicó una noticia en el diario, era la siguiente:
“ Noticia de última hora, dos muchachas se armaron y empezaron a disparar a las personas que estaban a una fiesta lujosa. Curiosamente todas esas personas quien murieron mostraban lágrimas en su rostro y todas tenían antepasados en Hansbill. Después de cometer esa atrocidad, las dos muchachas cogieron una arma y se suicidaron juntas”
Eso es, Amelia y yo ahora estamos juntas, nunca nos separaremos, viviremos una y otra vez hasta que la mecha de nuestro amor se acabe.