Descripción: ...con las ganas dispuestas para enhebrar historias, para ordenar recuerdos, para evaluar ¡cuanto! llevo recorrido y ganado... escribir como si hablara sola porque este es un espacio personal echado a volar
cuando transitaba los años adolescentes no confiaba en mi poder de atracción hacia el otro sexo. No tenía buen cuerpo, era más bien rellenita, simple, de cara lavada, pelo lacio, poco arreglo, poca producción. Era muy buena amiga de los varones, podían confiar en mí, era compañera... no era alguien en quien ellos pondrían sus ojos de deseo. Tal vez la explosión mayor de mis sentidos fue el primer beso, un medio día caluroso, a media cuadra de mi casa en la vereda de en frente, veníamos charlando muy amistosamente, sin que me diera cuenta él me apoyó en el tapial de doña Carolina Buirás y me besó en la boca... caí al precipio, subí a los cielos, me estallaron las sensaciones... cuando pude reaccionar y darme cuenta... eso era un beso que me estaba dando!. Ay Dios mío, lo recuerdo y es como vivirlo nuevamente... SE ME DIO VUELTA EL MUNDO!!! QUE SENSACIÓN NUEVA MÁS MARAVILLOSA ESTABA VIVIENDO!!!! El corazón galopaba dentro mío y me parecía que todo el pueblo se daba cuenta! Siguió un paseo hasta la calle cerca del cementerio, en una esquina. Mi pueblo es pequeño ahora asi que imagínenese hace 40 años!! Todo era descampado, solo había yuyos, sol, tierra, pájaros, él y yo; en un desnivel me recostó en el piso y se tiró encima mío... me tocó los pechos. Yo despuntaba los 13 años apenas. El corazón me explotaba dentro, la cabeza no entendía nada, yo volaba solo volaba. No me acuerdo cómo respondí el beso, ni siquiera si lo respondí!. Me queda ese PRIMER BESO, del mediodía de verano, como la sensación más placentera. Todavía lo sigue siendo, esa magia, ese despertar de los sentidos, esa dimensión del cuerpo nueva, de la boca, de los pechos, de la piel... que maravilloso!!! El era Jorge, hijo de unos conocidos/amigos de mis padres, que vivía un poco en la cordillera (el lejano oeste para mí en ese entonces, cuando mi universo terminaba en la línea del horizonte) y otro poco en La Plata. A esta ciudad le escribí días después (él me había dejado su dirección) preguntándole si yo era su novia... Recuerdo que le comenté a mi madre, no le gustó mucho, -"mirá si lee la carta la mamá?"- me dijo... Como gran despedida poética terminaba mi carta diciéndole: -"no seas bestia, contestame".... No volví a saber de él. Me queda una borrosa imagen de su cara, linda, muy linda, re linda, fresca, simpática, con la canchereada propia del 'chico de la ciudad' que deja a la pueblerina con la boca abierta...de asombro, de encantamiento y Sí, también por el beso que me puso ese mediodía cuando me sorpredió frente a la casa de doña Carolina... Vaya para vos Jorge mi agradecimiento más profundo por lo que me hiciste vivir.