Hace mucho tiempo que no escribo, pero la verdad es que no me he sentido muy inspirada para hacerlo, y no es que no hayan pasado cosas desde la última vez, porque lo cierto es que han pasado muchas cosas, algunas buenas y otras no tan buenas, es simplemente quecuando me sentaba a escribir no me salían las palabras.
La verdad es que este último mes y medio (en realidad podríamos referirnos al último año y medio, pero centrémonos en el último mes y medio) ha sido un tiro y afloja constante, como si dejaran de ahogarnos unas manos y otras tomaran el relevo.
Lo importante es que gracias a Dios Ariadna está bien y no es que no nos haya dado sus sustos. Después de la caída el hematoma se reabsorbió, pero tuve que volver a urgencias por un dolor muy fuerte en el riñón que resultó ser un ataque de ciática. Después de eso todo pareció ir más o menos bien hasta que me empezaron a picar las manos y los pies. Era un picor insoportable que no me dejaba dormir y fui a la matrona para que me diera algo para que me calmara el picor y al menos dormir. La matrona lo primero que hizo fue mandarme a urgencias porque dijo que podía ser una enfermedad hepática que se da en el embarazo. En urgencias las pruebas hepáticas salieron bien, pero me encontraron una fuerte infección de orina, no me ingresaron porque no tenía fiebre ni dolor pero me mandaron controlarlo porque una infección de esas características podía provocar un parto prematuro, además me mandaron repetir las pruebas hepáticas porque dijeron que había veces que la enfermedad tardaba en salir en los análisis. Fueron quince días bastante tensos, tenía miedo que tuviera la dichosa enfermedad hepática y eso hiciera daño a mi niña y al mismo tiempo me preocupaba que la infección me provocara un parto prematuro o una infección de riñón. Una vez más Dios nos ayudó y todo sigue bien, la infección se me curó sin ocasionar mayores problemas y por suerte no tengo esa enfermedad hepática. Así que mi princesita sigue creciendo sana y fuerte, en la última ecografía hace cinco días pensaba ya 2kilos y 100 gramos y de momento no ha surgido ningún problema más gracias a Dios. Además ahora ya empecé las clases preparto y me ayudan mucho porque explican muchas cosas que te ayuda a perder un poco el miedo al parto y lo más importante es que te ayuda a ver algunos dolores y síntomas que me dan como normales y eso me tranquiliza mucho. Y también ayuda hablar con otras chicas que les pasa lo mismo que a ti, aunque la mayoría son mayores que yo (la media de edad está en 30 años) te ayuda saber que ese dolor o molestia que sientes es normal.
Sin embargo aún queda el otro problema que me agobia, el del dinero. En ese aspecto seguimos con la misma mala suerte de siempre, supongo que al final va a ser verdad eso de “afortunado en el amor desafortunado en el dinero”. Después de esperar durante más de tres meses a que a Jesús le saliera un trabajo en un hospital que duraría al menos un año nos enteramos que al final no lo iban a llamar así que hecho currículos en otras empresas y le llamaron para que empezara a trabajar el 8 de julio. El pobre se ha pasado todo el verano “puteado” de un lado a otro con servicios malísimos para poder sacarnos un dinero (ya que a mi siguen sin querer contratarme) y ahora que se le está acabando el contrato le llaman del hospital, pero lo necesitaban para ya y él no podía dejar el contrato a mitad así que después de esperar durante tres meses tuvo que renunciar a un trabajo que nos sacaría de muchos problemas porque sería un contrato de al menos un año. Jesús pidió al jefe si podía esperar porque el contrato estaba a punto de espirar, pero no quisieron esperarlo y una vez más quedó demostrada la mala suerte que tenemos en esa cuestión porque dentro de un día a Jesús se le acaba el contrato y no sabemos cuándo volverán a contratarlo. Cada vez queda menos para que nazca la niña y la situación siegue igual de mala que al principio de embarazo. Ya se hace imperativo empezar a comprarle las cosas que necesita y hasta ahora no hemos podido. Es verdad que mi familia (porque la familia de Jesús sigue sin ayudarnos en nada o casi nada) nos va regalando cositas, peroaún quedan muchas cosas por comprar y poco dinero para gastar. La opción que nos quedaba era ver si tengo derecho a alguna ayuda, pero en Galicia no hay ayudas, prefieren destinar un montón de dinero a promocionar el gallego pero no ayudar a las familias con problemas económicos (esperemos que esto cambie) Además fue duro enterarse que tengo derecho al paro pero por culpa de ineptitud de la funcionaria que me atendió en su momento ahora no puedo solicitarlo. Cuando me enteré me dieron ganas de tirarme de los pelos, porque con ese dinero podríamos irnos a un piso en condiciones y podríamos comprarle las cositas que le hacen falta a mi grandullona.
Y para colmo de males también hay pequeñas cosas que echan un poco más de leña al fuego como el carrito que encargamos para Ariadna porque era una marca buena y era una oferta muy interesante y que podíamos permitirnos y después de diez días esperando por él resulta que se agotó y nos quedamos sin nada. O la discusión con Jesús sobre tema “padrinos” o la discusión con mi madre sobre tema “deja llevar mi embarazo a mi manera”
Todo esto me hace estar bastante nerviosa, ahora mismo me preocupa todo, preocupa que a mi pequeña le pase algo, el tema del dinero también me agobia mucho porque veo que pasa el tiempo y no se soluciona nada de nada. Además últimamente también me preocupa bastante la incertidumbre del parto, porque cada vez queda menos (ya sólo quedan siete semanas) y no sé cómo va a ser, si habrá alguna complicación para la niña o para mí, ni siquiera sé si voy a ser capaz de reconocer las contracciones. Así que mi mente ahora mismo es una salteado de muchas cosas a fuego fuerte y tengo el problema que he tenido todo el embarazo: no puedo hablar con nadie. Mis amigas andan “missing” con sus cosas y sus vidas y ya no tienen tiempo para mis paranoias, no les echo la culpa, yo ahora voy por un camino un poco diferente a ellas y ya no entro en sus planes, ya no es divertido ni estar ni hablar conmigo. Digamos que me han dejado un poquito de lado, sé que no lo han hecho a maldad, es más algo inconsciente un “como va a ser mamá no nos necesita” que me hace sentirme muy solita porque ahora con todo lo que siento y los cambios que está dando mi vida las necesito más que nunca. Sé que si hablara con ellas se preocuparían por mi y todo eso, pero mi carácter nunca ha sido de pedirle a la gente nada. Si ellas en este momento no me sienten cercana y prefieren alejarse un poquito, yo lo entiendo y ni me enfado ni las culpo, es sólo que me duele un poco la soledad que eso me hace sentir
Y con mi familia y Jesús no es mucho mejor, cada vez que digo algo sobre algo que me preocupa o me enfada ya tengo por detrás a alguien diciéndome que no me puedo alterar que eso no le viene bien a la niña. Yo no es que quiera hacerle daño a la niña, qué va, pero tampoco creo que sea conveniente para Ariadna y para mí que yo me trague la tensión y lo cierto es que ahora las cosas me afectan más que ante porque son muchas cosas las que siento, muchas las cosas han cambiado y están cambiando en muy poco tiempo y no puedo evitar sentirme abrumada, a veces sólo necesito desahogarme, alguien con quien hablar sin que me eche la bronca o me diga el “nunca llovió que no escampara” o el “no hay mal que cien años dure” o cosas parecidas que la verdad consuelan poco o nada. Simplemente que me oiga y trate de entender todo por lo que estoy pasando.
Lo importante es que mi princesita sigue sana y seguiremos rezando a Dios porque pueda tenerla en mis brazos dentro de poco.