Hoy ha sido uno de esos días en los que te sientes pequeña, casi insignificante, en los que una palabra dicha en un tono más alto te hiere en lo más hondo haciéndote sacar todos esos miedos y dudas que día tras día tratas de esconder bajo un montón de arena en tu corazón para poder seguir adelante sin que el peso de ellos sobre tu espalda te impida caerte a cada paso.
A veces es increíble como puedes albergar en tu interior sentimientos tan contradictorios. Porque así es como siento.
Por un lado, estoy feliz porque mi princesita sigue creciendo sanita y fuerte y porque por fin estoy empezando a notar sus pataditas, (o al menos eso espero, porque hasta ahora solo noto burbujitas y espero que sea la niña y no gases)
Por otro lado, me siento insegura y chiquitita, me atormenta la sensación que tengo a veces de que Jesús ya no siente lo mismo por mi. En su defensa tengo que decir que yo tampoco se lo estoy poniendo fácil, tengo muchos cambios de humor por culpa de las hormonas, quizás después de todo no sea un cuento. Pero también estoy sometida a mucho estrés: me preocupa que a la niña le pase algo, Jesús y yo seguimos sin trabajo y los problemas de dinero me agobian; seguimos sin un techo que poder darle a nuestra pequeñaja;ytambién está el reposo, matador para una persona tan activa como yo y que me deja mucho tiempo libre para darle vueltas al coco. Aun así él los aguanta estoico, aunque a veces también se canse de mis paranoias, no le puedo echar nada en cara en ese tema.
Pese a todo, le noto cada vez más lejos demi, tanto que ahora mismo sé que si le saliera la oportunidad se iría con otra, no sólo por sexo, sinoporque tengo la sensación que yo ya no soy lo que él quiere y me pregunto si el único motivo por el que sigue conmigo es la niña, además nos casamos este viernes y creo que tal vez no quiera casarse conmigo realmente, que se sienta obligado por una especie retorcida de sentido del honor, y yo no estoy dispuesta a que ella sea lo único que nos una. Quizá yo haya cambiado o haya cambiado él, puede que incluso hayamos cambiado los dos. No lo sé. Sólo sé que me desgarra estar a su lado y preguntarme con cada abrazo hasta cuando se va a quedar conmigo. Traté de plantearle el problema y me contestó que me quiere, la cuestión es que me faltó valor para preguntarle si sigue siendo con ese amor que te duele o es sólo ese cariño que sientes por una amiga. Me da miedo la respuesta y a la vez me duele la incertidumbre. Casi parece una estupidez que el corazón prefiera la ignorancia, ¿verdad? Y pese a todo, cada vez que se lo voy a plantar algo dentro de mi dice “Bendita ignorancia”.