Estos días han sido difíciles para mí. Hace veinte días tuve un sangrado. Fui a la ginecóloga y me dijo que la nena estaba bien, pero vio una manchita en la placenta y me mandó reposo durante quince días. Fue duro estar en reposo porque soy una persona demasiado activa, es cierto que no era reposo absoluto, y podía levantarme, pero no podía andar más de media hora al día, ni tampoco hacer las cosas de la casa y para una persona como yo estar tumbada tantas horas al día es un suplicio, pero como lo que importa es mi niña estuve los quinces días en reposo quejándome y deseando que me lo levantaran pero cumpliéndolo a rajatabla. El miércoles volví y la manchita había desaparecido así que me levantaron el reposo, así que por fin podía hacer mi vida normal. Y justo cuando pensaba que el susto había pasado, esta mañana ¡zas! había vuelto a sangrar. Llamé a mi doctora y me dijo que como vio hace dos días y todo estaba bien y no había sido mucho que no le diera importancia, pero que guardara reposo otra vez y si seguía sangrando que me veía otra vez. La verdad es que estoy muy preocupada por si mi princesita está bien o algo. Si tengo que volver al reposo, pues se vuelve, lo único importante es que la pequeña esté bien y que no le pase nada. Aún no noto sus pataditas, pero si que me salta la barriga, así que supongo que eso quiere decir que está bien.
Al menos tengo la eco de las 20 semanas el martes que viene, así que dentro de cinco días la veré otra vez y me quedaré tranquila.
Mientras me voy a quedar con las imágenes que vi el miércoles en la ecografía, a la nena chupándose su dedito, tragando líquido y bostezando. Seguro que ahora sigue tragándose el líquido pensando “mamá, no te pongas nerviosa que estoy bien”, pero así somos las mamás, nos empezamos a preocupar antes incluso de que asomen su cabecita a este mundo