Estoy muy contenta. Ayer fui a la ginecóloga por fin, parecía que nunca iba a llegar, pero al final llegó la hora. Me hizo una ecografía y todo está bien. Vi a mi bichito por fin, y le oí el corazón. Mide ya 16 milímetros. Sentí mucho alivio al saber que todo va bien, que no hay ninguna complicación de momento. Estoy exactamente de ocho semanas y el parto estaría previsto para el 13 de octubre. De momento el embarazo lo estoy llevando más o menos, tengo mucho malestar del estómago, muchos gases y muchas nauseas, además casi no duermo por las noches y estoy comiendo muy poquito a causa del malestar de estómago. Eso es lo peor, supongo, pero aún así merece la pena. Ya me fui a hacer todos los análisis para comprobar que no tenga ninguna anemia ni ninguna enfermedad que pueda hacer daño a mi bebé, el viernes me darán los resultados y se los llevaré a la doctora. Estoy tan feliz, tan ilusionada, es una sensación única saber que dentro de ti llevas a tu hijo, aún no ha nacido y ya lo quiero con todo mi ser. Ya sabes como somos las primerizas, me asusto por cualquier cosa porque no quiero hacerle daño y quiero que todo vaya bien, supongo que es normal, pero intento tranquilizarme, porque los nervios y el estrés afectan al bebé, así que procuro tranquilizarme. Lo importante es que ahora ya estoy bajo la supervisión de un médico y si ven que algo no va bien ellos mismos se encargarán de arreglarlo. Seguiré rezando a Dios y a la Virgen María para que hagan que todo vaya bien y que mi bebé salgo sano, es lo único que me importa, la verdad es que me da igual que sea niño o niña, sólo quiero que todo vaya bien y yo lo voy a querer igual. Bueno, pues por hoy lo dejo, porque tengo unas nauseas horribles así que me pareceque voy a tumbarme un poco a ver si me encuentro un poco mejor, porque tengo que hacer varias cosas. En fin, voy a disfrutar cada minuto de esta experiencia maravillosa y única de la mano del hombre que más quiero.