Descripción: *DICHOSOS los que saben reírse de sí mismos, porque no terminaran nunca de divertirse. *DICHOSOS los que saben distinguir una montaña de una piedra, porque se evitaran muchos inconvenientes *DICHOSOS los que saben escuchar y callar: aprenderán cosas nuevas. *DICHOSOS los que son suficientemente inteligentes como para no tomarse en serio: serán apreciados por sus vecinos. *DICHOSOS los que están atentos a las exigencias de los demás, sin sentirse indispensables: serán fuente de alegría. *DICHOSOS ustedes cuando sepan mirar seriamente a las cosas pequeñas y tranquilamente a las cosas importantes: llegaran lejos en esta vida. *DICHOSOS ustedes cuando sepan apreciar una sonrisa y olvidar un desaire: vuestro camino estará lleno de sol. *DICHOSOS ustedes cuando sepan interpretar con benevolencia las actitudes de los demás, aún contra las apariencias: serán tomados por ingenuos, pero es el precio justo de la caridad. *DICHOSOS los que piensan antes de actuar y rezan antes de pensar: evitaran muchas tonterías... *DICHOSOS ustedes sobre todo cuando sepan reconocer a Dios en todo los que se encuentran: habrán logrado la verdadera luz y sabiduría.
Había una vez un campesino, pobre pero sabio, que trabajaba la tierra duramente con su hijo. Un día el hijo le dijo: - Padre, que desgracia! Se nos ha ido el caballo. - Por qué le llamas desgracia? - respondió el padre- veremos lo que trae el tiempo... A los pocos días el caballo regreso, acompañado de otro caballo. - Padre, que suerte! - exclamó esta vez el muchacho -Nuestro caballo ha traído otro caballo. -Por qué le llamas suerte? - repuso el padre- Veamos que nos trae el tiempo... En unos cuantos días mas, el muchacho quiso montar el caballo nuevo, y este, no acostumbrado al jinete, se encabrito y lo arrojo al suelo. El muchacho se quebró una pierna. -Padre, que desgracia! - exclamó ahora el muchacho -Me he quebrado la pierna! Y el padre, retomando su experiencia y sabiduría, sentenció: -Por qué le llamas desgracia? ¡Veamos lo que trae el tiempo|... El muchacho no se convencía de la filosofía del padre, sino que gimoteaba en su cama. Pocos días después pasaron por la aldea los enviados del rey, buscando jóvenes para llevárselos a la guerra. Vinieron a la casa del anciano, pero como vieron al joven con su pierna entablillada, lo dejaron y siguieron de largo. El joven comprendió entonces que nunca hay que dar ni la desgracia ni la fortuna como absolutas, sino que siempre hay que darle tiempo al tiempo, para ver si algo es malo o bueno. La moraleja de este antiguo consejo es: Que la vida da tantas vueltas, y es tan paradójico su desarrollo, que lo malo se hace bueno, lo bueno malo. Lo mejor es esperar siempre el día de mañana,porque muchas cosas sucede con un propósito positivo para nuestras vidas.Y cuando algo sale mal...Siempre es necesario..."Volver a empezar!!..
" Demos siempre Tiempo al Tiempo..Pero lo importante es hactuar con Paciencia y Serenidad, y sobre todo confiar en "DIOS...Que siempre tiene un proposito para nosotros y si le pedimos su ayuda Él nos quiere y nos puede ayudar!...
hola guapa: Aunque es la primera vez que te visito me gusto mucho todo lo que lei,y es verdad eso de que hay que dejar tiempo al tiempo para ver la verdadera situacion. besos y abrazos.