Descripción: *DICHOSOS los que saben reírse de sí mismos, porque no terminaran nunca de divertirse. *DICHOSOS los que saben distinguir una montaña de una piedra, porque se evitaran muchos inconvenientes *DICHOSOS los que saben escuchar y callar: aprenderán cosas nuevas. *DICHOSOS los que son suficientemente inteligentes como para no tomarse en serio: serán apreciados por sus vecinos. *DICHOSOS los que están atentos a las exigencias de los demás, sin sentirse indispensables: serán fuente de alegría. *DICHOSOS ustedes cuando sepan mirar seriamente a las cosas pequeñas y tranquilamente a las cosas importantes: llegaran lejos en esta vida. *DICHOSOS ustedes cuando sepan apreciar una sonrisa y olvidar un desaire: vuestro camino estará lleno de sol. *DICHOSOS ustedes cuando sepan interpretar con benevolencia las actitudes de los demás, aún contra las apariencias: serán tomados por ingenuos, pero es el precio justo de la caridad. *DICHOSOS los que piensan antes de actuar y rezan antes de pensar: evitaran muchas tonterías... *DICHOSOS ustedes sobre todo cuando sepan reconocer a Dios en todo los que se encuentran: habrán logrado la verdadera luz y sabiduría.
Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros, Ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros, Lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso, De mí murmuran y exclaman: —Ahí va la loca soñando Con la eterna primavera de la vida y de los campos, Y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos, Y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.
—Hay canas en mi cabeza, hay en los prados escarcha, Mas yo prosigo soñando, pobre, incurable sonámbula, Con la eterna primavera de la vida que hay que amarla... Y la perenne frescura de los campos y las almas, Aunque los unos se agostan y aunque las otras se abrasan.
Astros y fuentes y flores, no murmuréis de mis sueños, Sin ellos, ¿cómo admiraros ni cómo vivir sin ellos?