Descripción: Después de una vertiginosa vida de soltería, en plenos taitantos, en pleno giro radical de mi vida y descansando para tomar el último aliento y pisar a fondo el acelerador para meterme de lleno en esta nueva vida que comenzaré en junio o algo antes si a mi bombón se le planta en las narices.
Los zapatos de tacón de aguja que no me ponía desde el día de mi boda, unos pantalones vaqueros superfashions setenteros con dobladillo. El problema vino con la camisa que entre los kilos de más y la subida de la leche no había manera de abrochar aquello. Al final opte por un jerselito de manga francesa que si hay que pasar calor, se pasa pero antes muerta que sencilla.
Salgo de casa y a uno de los tacones le da por engancharse con el dobladillo del pantalón ¡¡Casi me mato por las escaleras!!
Dejamos al pequeñajo con la tata y ya en la calle el dichoso tacón que se vuelve a meter por donde no le llaman y cuando ya me veía en el suelo mi heroe tira de mi y consiguió que no me cayese pero me provocó una tendinitis y del dolor me dio una bajada de tensión así que tuvimos que coger un taxi para 200 metros.
La obra fue un éxito, no me extraña que se haya tirado tanto tiempo en cartel, “Hoy no me puedo levantar” y cuando salimos del teatro Madrid era una fiesta y justo en ese momento pasaban las carrozas del día del orgullo gay, son geniales han convertido su día en la mejor fiesta de la ciudad, del pobre San Isidro ya no habla nadie.
Y después de tanto espectáculo fuimos al hospital a que me mirasen el brazo. ¡¡VAMOS!! Que pa un día que salgo ME PASA DE TÓ. Pero estoy contenta porque por fin dejé mi papel de madre por unas horas y a pesar del incidente de mi brazo puedo decir que me lo pasé en grande.