Mi pueblo escúchame lo q voy a decirte solo será un minuto si tienes q irte no quiero digas nada simplemente escucha perdona si en algún momento te interrumpo
Hoy hace dos mil años fui crucificado mi cuerpo escupido y ensangrentado lleve todas tus culpas sobre mi costado para darte la vida eterna como un regalo
Y surgen preguntas, porq no me escuchas? porq no me miras? porq no me abrazas? la hipocrecía a cegado tu mente y dices q me amas
Te has hecho fuerte en tus razonamientos has cambiado mi gloria por tus sentimientos a veces por las noches vengo y te despierto pero ya no te importa hablarme un momento
Te pasas todo el tiempo hablando cosas vanas, si la televisión, las modas o la fama has perdido la santidad q en ti brillaba sabes más de novelas q de mi palabra
Mi anehlo es usarte q muestres mi gloria llenarte de unción y q reboses tu copa q cambies el mundo cada vez q hablas pues el tiempo se agota
Recuerdo cuando no estabas en mis brazos llorabas como un niño hambriento y descalzo en cámara lenta tu y yo nos juntamos las lágrimas caian bailando en un charco
Te dí una nueva vida te abrí nuevas puertas llame a tu corazón borrando las tristezas hoy dices q ya tienes hechas tus maletas te vas al mundo no importa q suceda
No puedes negas siempre estuve contigo ojala q si vuelves yo no me haya ido entonces será demasiado tarde y no podrás encontrarme
Tus mejillas se gastaran de llorar por mí cuando recuerdes los momentos junto a tí.
Es muy grato volver a recibirte y darte un abrazo virtual, es dificil retirarnos definitivamente de este espacio donde encontramos apoyo moral, cariño y amistad..bienvenida de nuevo preciosa. Es un artículo profundo y sabio el que acabas de compartirnos, tantas cosas hizo y sigue haciendo Dios por nosotros..Definitivamente el abre las puertas de nuestro corazón para que razonemos y no destruyamos lo hermoso que nos ha dado. Un abrazo con cariño
Hola Yuly, que suerte que volviste a escribir! es muy fuerte lo que escribiste te invito q que pases por mi blog y compartamos el gozo de la resurección Un beso enorme. Malvina