Había pesado 3 k. 400 g. al nacer, pero perdío 150 g. en el hospital.
Cuando me dieron el alta me alegré, quizá podía cambiar las cosas. Pero que dificil se me hizo, porque aunque tuve a mis padres y a mi suegra, todo se me hacía muy cuesta arriba, tenía miedo de hacer daño a Deva. Y entre lo poco que la entendía en esos meses y lo durillo que lo teniamos las dos, se nos hizo un poco cuesta arriba. Tenia miedo de hacerla daño, a pesar de contar con la ayuda de mis padres y mi suegra. Yo casi no la comprendía, ella apenas conseguía hacerse entender, pero juntas lo superamos, y poco a poco fuimos progresando.
Una vez en casa continué con la LM, combinándola con la LA. Es decir, primero le daba el pecho y luego el biberón. Le di el pecho hasta los 4 meses, porque ya en ese último mes empezó a no querer la teta, y se lo daba a trancas y a barrancas. Entré en una época de angustía y discusiones con mi familia. Mi marido se enfadaba conmigo porque no quería que sufriera, y la niña me rechazaba cada vez más el pecho. Así que con todo mi dolor, pero resignada, acepté mi derrota y pasé a darle solo biberón. Deva empezó a comer mejor, y a la vista estaba que cada semana engordaba más, puesto que la pesábamos semanalmente, hasta los 6 meses.