12/07/2007 Tu venida al mundo no fue como yo hubiese querido, fue demasiado fría. Tardaste en decidirte todo un día, como si no quisieras salir. Pero yo tenía muchas ganas de ver tu carita y conocerte. Las contracciones eran bastante fuertes y muy seguidas, así que decidí ir al 12 de Octubre, pensando que todo iría bien.
Justo ese día tenía un reconocimiento por si algo iba mal. La noche anterior empezaron a darme unos pinchazos muy molestos en la barriga, así que cogimos un taxi mi madre, mi suegra y mi marido y fuimos al hospital. Me miraron y me mandaron a casa, ya que apenas había dilatación; nos acostamos y yo me quedé dormida enseguida. Hacia las 8 me desperté con dolor muy fuerte de contracciones. Aguanté lo que pude hasta que hacia las 10 ya dije que nos volvimos al hospital. Al final en lugar de reconocimiento me hicieron un tacto, pero las enfermeras fueron tan brutas que me lastimaron. Es bastante desagradable que te hurguen dentro sabiendo tu estado. Y dadas las circunstancias, pudieron haberlo hecho con bastante más delicadeza.
De ahi, como ya estaba de 5 cm., me ingresaron y me fui a la sala de dilatación, aguantando como pude los dolores. Allí la matrona y las enfermeras fueron bastante más amables, me trataron bien y tuvieron mucha paciencia. Tenía tanto miedo al dolor que pedí la epidural, mi primera equivocación. Me dejé hacer, tenía confianza ciega en el personal médico. Mi cuerpo se durmió de cintura para abajo y no sentía nada, solo sabía que tenía contracciones porque la tripa se me ponía dura y por los picos del monitor; y empujaba como me habían dicho. Le pusieron una vía a Deva, y de ahí salió con una marca roja bastante visible, que le duró hasta hace pocos meses. Y pasaron horas...al final ya estaba cansada, harta, quería que todo acabase cuanto antes.
Cuando ya estaba lo bastante dilatada, me rasuraron y me pusieron un enema. Y me pasaron al paritorio. Seguí empujando cuando me decían; no notaba nada, me había puesto también oxitocina para provocar las contracciones, y en un momento dado una enfermera se apoyó sobre mi estomago, con suavidad, y me noté más ligera. Y se la llevaron a mi niña, no pude verla ni 5 minutos, querían ver si estaba bien. Lo que pudo haber sido lo más bonito para las dos y el mejor recuerdo para mi se convirtió en algo frío y deshumanizado. Al menos podían haberla quitado las flemitas mientras estuviera ella en mi pecho, pero se la llevaron corriendo a observación. Qué pensaría ella al verse tan sola, sin su madre, en medio de tantos desconocidos?.
Para poner la guinda, me habían hecho la famosa episiotomía, y después me cosieron, bastante bien por cierto; los puntos solo me dolieron unos pocos días y me cicatrizaron enseguida. Subi a planta y a las 5 de la madrugada, más o menos después de dos horas, me la trajeron por fin, y la di el pecho. "No tiene hambre, parece", le dije a mi madre, que se había quedad conmigo esa noche. Y decidí dejarla en la cuna. Al día siguiente la volví a poner al pecho, pero tampoco tuve éxito, ahora se que es bastante probable que la diesen biberón.
La segunda noche volví a intentar darle el pecho, pero a la media hora de los lloros desesperados de la nena vino una enfermera y se la llevó para darle un biberón, y sentí alivio por ella. Que poco sabía entonces, que distinto pudo ser de haber sabido yo...