No voy a hacer ninguna oda a la vida. No me asusta la muerte, es de las cosas a las que menos miedo le tengo, ojo, eso no significa que me quiera morir, todo lo contrario, nada de eso. Simplemente que no le tengo miedo a la idea de morir, en el contrato de la vida pone bien claro y en letras muy grandes que tarde o temprano se acaba el chiringuito, así que no es ninguna sorpresa que tengamos que morir. Es que incluso es de lo único que estoy 100% segura, algún día moriré.
Me asusta más la idea de no vivir plenamente que la propia muerte. Mi vida es como una lista de cosas pendientes para hacer, tengo esa costumbre, pero hasta para las cosas que me gustan y que disfruto, siempre dejo todo para más adelante. Y es cuando veo que la muerte ronda cerca que me acuerdo de esa lista de cosas pendientes y surge la pregunta ¿Cuándo? ¿Cuándo pienso empezar? Quizás mañana ya sea tarde… Así que para acabar vamos con el típico tópico de que hay que vivir cada día como si fuese el último, por que algún día lo será, no dejemos nada para mañana, no nos callemos nunca un te quiero, no nos preocupemos por cosas que no tengan arreglo, y por supuesto, tener siempre presente que algún día la función se acabará, pero el espectáculo debe continuar!