Te dejé marchar, sin que vieras en mis ojos las lágrimas de mi corazón.
Te deje marchar en una noche cualquiera sin dejarte pensar en las heridas que dejabas atrás.
Te deje marchar con el aire contenido, controlado y suspirando para que no temblara mi voz.
Te deje marchar para extrañarte sin medidas para sentirte en la distancia más cerca de mi alma y mas lejos de mis manos.
Te deje marchar para que crecieras como la flor debe madurar al llegar la primavera; para ver como tus colores se hacían al viento y desplegabas en nuevas tierras la belleza de tu madurez.
Te deje marchar y no lo lo lamento aún cuando me duela aún cuando te extraño.
Se feliz en tu nueva tierra y vive lo que aquí sería imposible y si puedes piensame de vez en cuando.
Que poesía más chula tia. La verdad es que si lo dejaste marchar, es porque no merecía la pena, o porque no estabas bien tu, para estar con esa persona. Mucho ánimo. Besos y abrazos luminosos. Sari.