Descripción: Cuando la risa desborde tu alegría, cuando el éxito corone tus esfuerzos, cuando la salud sea plena y la vida generosa: Allí estaré.
Cuando la pena sea amarga y la sonrisa escasa, cuando el fracaso ponga a prueba tu entereza y estés triste, cuando una sombra te recorra el alma, y creas que todo está perdido;
quiero que sepas que en ese día, si me llamo tu amiga: Allí estaré.
Un hombre estaba harto de tener que ir a trabajar todos los días y que su esposa se pudiera quedar en casa. Quería que ella viera por lo que él pasaba todos los días, así que rezó: "Señor: Yo voy a trabajar cada día, durante 8 horas mientras mi esposa se queda en la casa tranquilamente. Quiero que ella sepa por lo que tengo que pasar todos los días, entonces permíteme cambiar de cuerpo con ella por un día. ... Amén".
Dios, en su infinita sabiduría le concedió el deseo al hombre.
A la mañana siguiente, se despertó como mujer.
Se levantó, hizo el desayuno para su cónyuge, despertó a los niños, sacó su ropa para ir al colegio, les dió desayuno, empacó los almuerzos, los llevó al colegio, volvió a casa, recogió la ropa para la lavandería y la llevó.
En el camino paró en el banco a hacer un retiro y fue al supermercado a comprar víveres.
Entonces regresó a casa, guardó los víveres, hizo los cheques para pagar las cuentas y cuadró la cuenta del banco.
Limpió la caja del gato y bañó al perro.
Para entonces ya era la 1 P.M. y corrió a hacer las camas, puso la ropa sucia en la lavadora, sacudió, aspiró, lavó el baño, barrió y trapeó el piso de la cocina.
Salió coriendo a recoger a sus hijos en el colegio, y tuvo una discusión con ellos de vuelta a casa.
Sacó leche y galletas para los niños y los organizó para que hicieran las tareas.
Puso la tabla de planchar y se puso a planchar mientras veía televisión.
A las 4:30 empezó a pelar papas, lavar las verduras para la ensalada, adobó la carne, y puso el arroz a cocinar.
Cuando su cónyuge llegó preguntando por la comida, ésta ya estaba lista y servida.
Después de comida, limpió la cocina, lavó los platos sucios,sacó la ropa de la lavadora y la puso a secar.
Bañó a los niños y los acostó.
A las 9 P.M. estaba exhausto aunque no había terminado todavía sus quehaceres, se fue a la cama donde estaban esperándolo para hacer el amor, lo cual logró hacer sin quejarse.
A la mañana siguiente se despertó e inmediatamente se arrodilló al lado de la cama y dijo, "Señor, yo no sé qué estaba pensando.
Estaba muy equivocado al envidiar a mi esposa por poder quedarse en casa todo el día.
"Por favor Señor, por favor, vuélvenos a cambiar".
El Señor, en su infinita sabiduría, contestó:
"Hijo mío, creo que has aprendido la lección y será un placer para mí volver las cosas a como estaban antes.
Sin embargo, vas a tener que esperar nueve meses. Anoche quedaste embarazado".
Que facil es para ellos pensar que el trabajo de la esposa que no trabaja fuera de casa es descansado y divertido verdad??? Les dejo mi cariño y mis bendiciones besos gloria
*Ándeleeeeeee!! jajaaa!! ojalá todos hicieran eso...seguro se quejarían. La labor de la esposa en la casa es importantísima y pocas veces valorada. TQM PRECIOSA. Bechitos de tus ojos bellos*
Jajajaja, como no todos los hombres pidieran lo mismo para que sepan lo que es realmente trabajar sin paga, sin reconocimiento, porque para ellos todo es fácil, sin esfuerzo.....El detalle del embarazo está super, jeje. Amiga querida gracias por compartir tan lindas cosas, mira que uno la pasa bien....te quiero mucho, Dios te bendiga. Ivonne
El trabajo de casa es de los más ingratos...ademas de echarle unas cuantas horas no se cobra a fin de mes! somos las administradoras del dinero y tacañas para nosotras mismas! no se descansa los fines de semana! vale que se hace alguna salida pero para entonces ya hemos hecho unas cuantas cosas...y no sigo... Muy bueno y gracioso Glo..haber que pasa..,si niño o niña!!! jaja *Un abrazo enorme y un lindo finde querida amiga/sk