Me encuentro fenomenal. Me siento cada día más fuerte, más compacta, más segura, más conforme y más arraigada a mi cuerpo de mujer que se ejercita a la par que la mente. Lucho, lucho, y no paro de luchar por conocerme a mí misma, por ver lo que hay dentro de mi ser, y saber hasta dónde puedo llegar... busco mi límite, y me alegro de no encontrarlo... me quiero comer al mundo, demasiada energía... Compito contra mí misma, todavía no me he ganado... mejor, queda mucha competi por delante. Mucho que aprender, mucho que sentir, mucho que descubrir... a mí misma dentro de mi entorno, dentro de mi camino por llegar a ser un ese Ser Mujer Humano en condiciones que tanto he anhelado ser, que siempre he pensado que jamás rozaría, ni de lejos, y cuanto más me esfuerzo, en cada uno de los aspectos de mi vida, aunque muchas veces me duela, y me pare a llorar, porque me ocurre, cuando me seco las lágrimas, respiro hondo, y retomo mi camino. Primero a paso lento, como asegurando que donde piso es seguro, y que no volveré a tropezar con aquella piedra que una vez pudo conmigo. Me permito llorar una vez, sólo para saber lo que se siente y como se sufre en ese momento del camino, pero dos... no tengo tiempo que perder... cierto es que no debería ser tan exigente conmigo misma pero las directrices están así marcadas... Me permito el lujo de autoexigieme cuanto quiera, porque se que en el fondo tengo suficiente fuerza para rendir, mas el paso ha de ser seguro, aunque sea lento al principio, ha de ser seguro. y poco a poco, va cogiendo cadencia, velocidad, potencia. U ritmo que se acrecenta parece que no me controlo; es como si me disparase... demasiada potencia sin control no tiene límites... me doy cuenta de que la estrategia introspectiva que tengo no es para nada errónea, pero debo centrarme más en mi tempo personal... esa es la directriz en mi camino de ahora. Debo aprender a controlar eso...