Descripción: La historia del amor no es un movimiento en una única dirección en la que haya habido una sucesión escalonada de progresos en la consecución de mayores cotas de libertad. No estamos sino ante una fluctuación continua en la que hay un constante ir y venir, caracterizado, eso sí, por largos periodos en los que parece asentarse una determinada dinámica de comportamiento, capaz de ejercer una influencia notable en el proceder de los ciudadanos. Pero a ello hemos de añadir el nacimiento de muchas variantes, que hacen del amor un misterioso paradigma que continuamente se nutre de nuevos afluentes, que emergen con fuerza reinventando nuevos discursos.
Parece ser que últimamente nos sentimos bastante mal con respecto a nosotros mismos. Y que ese sentimiento afecta de forma decisiva en todos los aspectos de nuestra existencia, y en todos los ámbitos de nuestra experiencia; desde la vida en familia hasta nuestra relación con los demás.
Quizás las incidencias que se manifiestan a través de la soledad, (inadecuadas interpretaciones del comportamiento amoroso y sexual), son las que mayormente desencadenan esa extraña conmoción que puede desembocar en angustia, miedo o depresión.
En una época donde el individualismo se presenta como eje vertebrador de numerosos lazos sociales, recae sobre nuestra acción la enorme tarea de sobrellevar del modo más convincente cada uno de nuestros impulsos, cada una de nuestras cadencias... Y equivocarnos puede hacer que nos sintamos baldíos, y tener que indagar en cuáles son las incoherencias de nuestra "maltrecha conducta".
El alto rango de la autoestima parece ser uno de los pilares de la modernidad, sobre todo uno de los suculentos pilares para psicólogos y editoriales, que no reparan en defender y fomentar las “habilidades” sociales para alcanzar una vida plena. Plena de responsabilidades. En un periodo de tiempo donde no resulta complicado titubear, procurando resistir los embates de una sociedad puramente mercantilista, también nos quieren vender el experimentar con nuestras convicciones, distorsionadas o no, para que seamos capaces de responsabilizarnos hasta de la caída del muro.
Manifiestan que la autorresponsabilidad comprende realizaciones como estas:
- responsable del cuidado o falta de cuidado con mi cuerpo - responsable del significado que doy a mi existencia (como si mi existencia la viviera en soledad, encerrado en una mazmorra) - responsable del modo en que utilizo mi tiempo - responsable de mi felicidad...
Y son muchos, aquellos que nos despojan de nuestros desaciertos para, a continuación, ofrecernos la fuente mágica de la que hemos de beber si, realmente, deseamos estar reconocibles en nuestra propia búsqueda.
... No estaría de más saber que quienes nos "quieren" tan comprometidos con nuestros propios actos son quienes regentan el negocio de nuestras “trascendentales decisiones”. Cada cuatro años, los partidos políticos que desean asumir el poder, y cada día, escritores multi-ventas que asumen con tranquilidad vender peregrinas recetas con olor a incienso.
Menos mal que todavía hay a quienes les atrae la irresponsabilidad sentida. Aquella por la cual uno no ha de pasar por los estrictos controles de la normativa vigente. Aquella por la cual puedes conducirte sin grandes interrogantes, aunque después tengas que corregir unos pasos de baile, pero sin tener que contratar toda una orquesta para que tu música suene continuamente al adaggio de Albinioni.
Menos mal que todavía hay quien cada cuatro años..., se va de vacaciones, y cada día, asume los lances de la vida sin guías espirituales
HOLA, MUY BUENO TU ARTICULO, ES VERDAD QUE EN ESTA VIDA TODO ES NEGOCIO, HASTA LA INSEGURIDAD DE UNO SIRVE PARA VENDER ALGO, QUE TONTO PERO ASI, JUEGAN CON NOSOTROS DE UNA MANERA TAN RUIN, Y CAEMOS EN EL JUEGO, Y CUANDO TE VEZ EN EL ESPEJO Y NO VEZ A ESA MUJER DEL COMERCIAL O CUANDO NO TRAES EL CARRO QUE ANUNCIARON, TE SIENTES MAL, LA AUTOESTIMA POR LOS SUELOS, SI FUERAMOS CAPACES DE VER NUESTRO INTERIOR, TODO SERIA MUY DISTINTO, BUENO QUE ESTES MUY BIEN CUIDATE MUCHO.