Yo he vivido mi vida: Si fue larga o fue corta, Si fue alegre o fue triste, ya casi no me importa. Y aquí estoy, esperando. No sé bien lo que espero, Si el amor o la muerte, lo que pase primero.
Algo tuve algún día; lo perdí de algún modo, Y me dará lo mismo cuando lo pierda todo. Pero no me lamento de mi mala fortuna, Pues me queda un palacio de cristal en la Luna, Y por andar errante, por vivir el momento, Son tan buenos amigos mi corazón y el viento.
Por eso y otras me deja indiferente, Aquí, allá y dondequiera, lo que diga la gente. ¿Trampas? Pues sí, hice algunas; Pero, mal jugador, yo perdí más que nadie Con mis trampas de amor.
¿Pecados? Sí, aunque leves, de esos que Dios perdona, Porque, a pesar de todo, Dios no es mala persona. ¿Mentiras? Dije muchas, y de bello artificio, Pero que en un poeta son cosas del oficio. Y en los casos dudosos, si hice bien o mal, Ya arreglaremos cuentas en el Juicio Final.
Eso es todo. He vivido. La vida que me queda puede tener dos caras, Igual que una moneda: una que es de oro puro La cara del pasado y otra la del presente Que es de plomo dorado.
Por lo demás, ya es tarde; pero no tengo prisa, Y esperaré la muerte con mi mejor sonrisa, Y seguiré viviendo de la misma manera, Que es vivir cada instante como una vida entera, Mientras siguen andando, de un modo parecido, Los hombres con el tiempo y el tiempo hacia el olvido.