Beso que ha mordido mi carne y mi boca Con su mordedura que hasta el alma toca! ¡Beso que me sorbe lentamente vida, como una incurable y ardorosa herida!
¡Fuego que me quema sin mostrar la llama y que a todas horas por más fuego clama! ¿Fue una boca bruja o un labio hechizado el que con su beso mi alma ha llagado? ¿Fue en sueño o vigilia que hasta mí llegó el que entre sus labios mi alma estrujó?
Calzaré sandalias de bronce e iré. Adonde esté el mago que cura me dé. ¡Secadme esta llaga, vendadme esta herida que por ella en fuga se me va la vida!
Juana de Ibarborou
Ay, amor que te fuiste en silencio dejando mi alma herida de muerte por tu ausencia.