Me miras a los ojos con tus ojos sonrientes. Me late la vida cuando a los ojos te miro, te miro fijamente. Tus brazos en mí construyeron un sitio de verdes jardines y perlas y en él te derramas, gota por gota, te derramas en mí con cálida fuerza.
Cabalgando en el delirio que alas puso a los caballos de este sueño que crece, en roja ronda persigues mis pasiones sin juicio y me encuentras contigo en amores, en amores sin precio. Para estar contigo, estoy. Estoy y me detengo. Me detengo en tu alma, en tu mente, en tu cuerpo. Perdida toda razón.
Como te vuelcas entero en mi cuerpo, de mi alma posees secretos y a mi mente te llegas depositando tus besos en mi ánfora plena de inacabable ternura. Tan igual de ardiente, tú como yo.
En esta enloquecida pasión sin límites donde no dejo de ser mi ama y señora, liberta y esclava feliz, camino a tu lado y soy prisionera de este amor que nos crece, poderoso e intenso (como todo en nosotros), sin tasa ni fin.
Laura S. Schapira
¡Ay, el amor! Llega a nuestra vida y la torna una vorágine de emociones y sensaciones que nos hacen sentir plenos.
Como tu bien dices el amor es el que nos hace experimentar un mundo de mociones, pero sin el estriamos perdidos, esa tan amplio el abanico que hay para llenarlo en todas sus modalidades, bonito poema, un abrazo amiga.