¡Han pasado tantas cosas!, la visita del Papa Benedicto XVI, la Semana Santa, la ida a la playa antes; que mi cabeza es una olla de presión a punto de explotar, necesitaré tiempo para asimilar todas las experiencias que viví en ese corto tiempo, al lado siempre de mi esposo, que a veces sí me incomodó que estuviera tan pegado; que hasta extrañé que no se fuera un rato a la casa de su mamá, como antes, y me enojaba por eso, ya sabes que con nada estoy a gusto ¿no?, y ahora que ya se fue a trabajar me siento más libre, aunque después de un tiempo también lo extraño, sobre todo cuando termino de hacer mis labores y quisiera platicar, o sentir que estoy acompañada. Fueron cosas bonitas y feas, así como que unos se la pasan, durante los mismos días, en el reventón, como dicen, y otros en los templos, igualito de extremosos; y qué locos estamos, de pasada, yo creo; pero bueno ahora a trabajar en mis proyectos, en la casa, etcétera, si Dios me lo permite, nos vemos...