Mi esposo me dio la idea de escribir algo a cerca de los dos conciertos que fuimos a ver en el Auditorio Nacional de Luis MIguel, en el Distrito Federal, y ahorita que estaba escuchando un video de los que han subido al Internet para sacar una foto de él y ponerla aquí, se me volvió a enchinar la piel al escucharlo cantar. Sí, también ese día estábamos igual, solo viéndolo, bailando a su ritmo o simplemente moviéndonos como enajenados, yo pienso que muchos hasta con la baba escurriendo (yo no); ahora que veo en todos los videos a la gente también de pie, -como lo estuvimos durante todo el concierto todos los que fuimos ese día al Auditorio-, pienso que solo faltaría que dijera ¡mira como me los traigo! ¡Qué magia!, qué talento! A mí no me importaría que solo cantara UNA sola canción un millón de veces, yo se la escucharía como lo escuché esos dos días, como si fuera la primera vez que la entonara…