Descripción: Aquí podrás encontrar artículos relacionados con la Estimulación Temprana y el desarrollo neurológico infantil. Sobre la importancia de que el desarrollo sea el adecuado y cómo podemos, a través de la Estimulación, ayudar al niño para que así sea. Cualquier déficit en el desarrollo es susceptible de acarrear desórdenes de atención, relación y comportamiento.
Quien se mueva por la red entre artículos sobre el trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDA-H), se encontrará desde hace unos pocos meses, y de forma reiterada y repetida, con el siguiente titular: Vinculan el déficit de atención con ver mucho la TV de niños.
Creo que para la mayoría de quienes nos relacionamos con un TDA-H hay una cosa clara: existe realmente esa vinculación entre el déficit de atención y la TV. Y para llegar a esta conclusión no nos hace falta ningún estudio científico, nos basta con observar a nuestros pequeños TDA-Hs en su comportamiento diario.
Mucha gente no sabe que los niños con problemas de atención ven mucho la televisión, y no sólo la ven, sino que se quedan "hipnotizados" delante de la pantalla hasta transformarse en "otro niño" completamente diferente al que vuelve ser en cuanto apagamos el televisor.
Por supuesto que no todos los niños son iguales, y en el TDA-H hay tantas variantes como los propios niños, por ello habrá niños desatentos a quienes no atraiga la televisión. Pero cuando hablo con madres de un potencial TDA-H temo el momento de la confirmación de mis sospechas cuando las oigo invariablemente decirme: "¿Mi hijo falta de atención? ¡Qué va! Cuando quiere ya presta atención, ya... delante de la tele ni pestañea, es capaz de mantener la atención durante horas."
También lo vemos en el aula: los niños más movidos y a quienes cuesta más prestar atención en clase son los que se quedan mirando la televisión sin moverse del sitio...
Según la fuente REUTERS, el artículo publicado repetidamente en internet dice lo siguiente:
"Los que vieron más de dos horas y especialmente los que vieron más de tres horas de televisión diaria durante su infancia tenían síntomas de problemas de atención en la adolescencia por encima de la media", escribió en su informe Carl Landhuis, de la Universidad de Otago, en Dunedin. Los niños que vieron mucha televisión tenían más probabilidades de continuar con el hábito cuando crecían, pero incluso si no lo hacían el daño ya estaba hecho, dijo el informe, publicado en Pediatrics. La explicación sobre este vínculo podría tener varias explicaciones, según Landhuis. La primera es que el cambio rápido de escenas común en muchos programas de TV podría sobre estimular el celebro en desarrollo de un niño, y podría hacer que la realidad resultara aburrida en comparación.
A mí personalmente hay algo que me cuesta comprender y es que a los niños la realidad les resulte "aburrida". Esta explicación del déficit de atención no me resulta en absoluto ni científica ni convincente. Estos niños tienen dificultades para centrar su atención en tareas que les apasionan, las cuales la mayoría de las veces derivan en pura frustración y se dejan inacabadas. Para ellos la realidad no es aburrida, es simplemente difícil de captar y de controlar porque no pueden organizarse ni controlarse ellos mismos.