A veces me levanto a la mañana y ya no siento emoción. Ultimamente nada me motiva. Entonces me pregunto para que vivo? Es una pregunta que se me presenta. Digo, además de vivir para sobrevivir y porque bueno, uno tiene familia, hijos, ocupación, etc. No es ingratitud ni nada por el estilo. El agotamiento a veces me supera y siempre pienso que debo sentirme agradecida y es así. Pero que es lo que falta? Siento que el pasado fue algo emocionante, maravilloso. Me duermo pensando en ello: En mi niñez, en mi adolescencia cuando todo era apenas una aventura por recorrer y el futuro estaba verde de esperanzas. Revivo esa emoción con nostalgia, a veces creo que desearía volver atrás. Volver a ese estado de intensa emoción. Releo viejos libros, escucho viejos temas musicales y la emoción renace fugazmente. Es difícil de retener. Me pregunto que es lo que me falta y la verdad es que nada me falta si lo pienso bien. No es que tenga todo pero si reflexiono sobre lo que "supuestamente" necesitaría caigo en la cuenta de que nada de lo que me falta lo necesito realmente. A veces todo lo que deseo es volver a sentir esa pasión de vivir el día a día con la alegría que se fue. Proyecto ese pasado en una situación irreal, inexistente. En un mundo nuevo que sigue quien sabe donde y quien sabe como. Lleno de alegría y emociones que nunca se agotan. Lo pongo allí en mi mente. Y me gusta estar ahí.
Es bueno enfrentar esas preguntas existenciales que tarde o temprano debes contestar. Y es mucho mejor aún encontrarte que lo que tienes dentro de tu corazón es alegría, paz y todo lo bueno a lo que vale la pena aferrarse, pues son emociones que perduran y te enriquecen. Que excelente reflexión.