Y di con mis huesos por el suelo... Y quedaron en algo, descompuestos. El desbarajuste óseo no posee gran importancia, pero, para quien no ha tenido salvo sarampión algún dolor de ovarios, todo percance espanta y, desde luego, incomoda mantener la postura horizontal, día tras día. Asi me dió por meditar lo frágil que es la vida, indefensos nacemos y no sin gran esfuerzo logramos un breve esplendor para comenzar de nuevo, los pasos hacia atrás, a terminar justo allí donde empezamos. Reconozco, los lúgubres pensamientos se me vienen de la mano de esos tremendos pesimistas del ingenio que eran, los hombres, del español Siglo de Oro:
"Ayer se fue; mañana no ha llegado;
hoy se está yendo sin parar un punto: soy un fue, y un será, y un es cansado.
En el hoy y mañana y ayer, junto pañales y mortaja, y he quedado presentes sucesiones de difunto."
Francisco de Quevedo
Pensé poner al mal tiempo, pésimo enemigo del osario es el frío de este enero, buena cara y, decidida como sigo, a empezar el año con buen pie, aunque los hechos me hayan dado un puntapié, os dejo un vídeo hospitalario, adecuado parece para el caso. Lamento no acudir a saludaros, sabréis excusarme, espero, si bien lo que mas siento es haber perdido el otro día la fiesta, supongo que siendo princesa y maya la homenajeada, correría, a litros, el tequila, mas me hubiera valido un par de tragos que tomar tanto inútil analgésico que por algo les llaman, a los médicos, matasanos.
Un beso desde detrás de la bufanda, prometo volver a visitaros en el momento mismo en que decida pegarse mi esqueleto.