Crepúsculo
Entre cipreses me da esta tarde de Junio
un poniente, como hoguera,
que aviva la pasión.
Una banda de luz,
se distiende en mi cuerpo
y se regocija en caricias de sentido placer.
Unos robles oscuros con sus ramas
me rodean.
Me unge un aroma de osadas fragancias
como un lecho de heno,
sensación de papel, de olores bravíos
y es obsceno este raudal de palabras
que te atrae a mi ardiente pulsión,
sustancia que quema y te entrampa. . .
Enajenados susurros, ojos entreabiertos
respiración nasal
van regulando la corriente,
de este equilibrio fugaz,
de encuentros furtivos opacados
de sombras.
Sigamos en el ruedo,
ignorando mal decires que apremian
nuestra causa.
Mi mapa del lenguaje está en la piel
y el saber el código secreto
es un canal abierto, discreto intercambio
que me liga con vos . . .
Un lienzo femenino
Me habría gustado conocerla, como sea;
Después, desmentirla. . .
Me habría iluminado el hecho de admirarla
ignorando afirmaciones
de los doctos.
Y tener revelaciones compartidas. . .
Siento que vivo aprehendida de su obra
desde ella adivino su brumosa existencia
macerada flor;
ebria de madrugadas y frustraciones.
Un lienzo le abre las puertas
hacia las profundidades;
secuencias púrpuras, de traiciones y hastío.
No la redime el amor.
Solamente engrilla sus deseos. . .
Como la falaz estructura de su tiempo.