No es mi costumbre, contar en mis blogs, nada de cuando salgo por ahí a distraerme un poco, para salir de el estrés que nos proporciona el diario vivir, sin embargo, mi salida de anoche la voy a dejar aquí, porque fue una noche de magia y de sentimientos hermosos. Me fui aun sitio en mi ciudad con mis dos hijos donde veríamos a dos de sus amigos, estudiantes los dos de música en el conservatorio de la universidad de Antioquia, que son aficionados como nosotros al tango. Nunca a pesar de que ya los había escuchado, me ví envuelta de semejante manera en el ambiente aquel, donde con frecuencia se presentan, pensé que sería como estar en uno de esos sitios con música en vivo, que se disfrutan tanto. Las voces bellísimas, de dos casi niños, cantando llenos de sentimiento unos tangos de factura dificí, que creiamos muchos, solo eran hechos para gente de la Argentina, con trayectoria, de años, eran algo que te erizaba la piel, que te hacía llorar, las notas cantadas hermosamente volavan, se colaban en lo más íntimos de tu ser, se te pegaban a la piel dulcemente y te arrullaba en una suave cadencia tan sutil, como las alas de una mariposa. Los abracé con ese afecto maternal revuelto de uan pàsión sana y llena de agradecimiento, por el momento, que nos regalaron con tanto sentimiento. Mi noche fue maravillosa, mágica, las voces de esos chicos, con sus presencias hermosas, llenaban el espacio de unas melodías que eran puro sentimiento, pura belleza. mi espíritu se sentía como transportado a una dimensión en donde solo lo bello era una condición especial y única. La música interpretada de aquella forma, es algo que siempre animó mi alma, la desinhibió, la aligeró de todo lastre. yo quedé hechizada literalmente, por el canto de unos chicos, que tienen su forma de hacer la paz, si falsas modestias, sin pretensiones de poder, sin la deshonestidad que mata. La vida debería ser siempre rodeada de canto, de esa luz maravillosa que inunda las almas sensibles, y dejarnos llevar por el camino de la magia que el arte regala, para ablandar el alma, para hacerla mas grande y mas feliz.