Cuando la luna vuelva a salir, yo estaré allí, por fin sentada en mi balcón, mirándola, sin prisas. Viendo como un alo se refracta en su diámetro, esperando que llene todo el espacio visual de mi entorno, para inspirarme en su luz plata, para dormirme a su amparo claro y sereno, como tantas noches, que no pudieron ser.