Gracias mamá,
por invitarme a comprar las semillas,
para luego juntas sembrar nuestro jardín.
Mi espíritu se confortó en el ejercicio hermoso de dar vida
y el jardín florecerá alegre y radiante,
para devolvernos con amor y lleno de colores y de aromas,
todo el cariño, con que lo sembramos.
Tartacha.