Se perderá mi mirada,
hasta donde me alcancen los ojos,
mis pasos caminaran sin parar,
hasta el límite de mis piernas,
pero que mis manos,
no se vacíen nunca, que mis oídos
sigan escuchando trinos y que mi alma
no se canse de amar
y mi voz,
nunca deje de cantar.
Tartacha.