En esos días en que pienso que debería dosificar el amor en pequeñas porciones, para que nadie se sienta engañado, me siento avara, me siento codiciosa, me siento ladrona. Entonces me digo que mejor lo derrocho, que mejor lo dejo correr a chorro, que mejor lo gasto todo, no sea que al final de mi vida, no tenga a quien dejarlo y venga el gobierno y se lo quede todo. Suele suceder