Cuando estoy cerca de ti en esos momentos perenne; donde no hay reloj ni tiempo entre las lunas traviesas y el espacio inmenso.
En ese preciso instante se aviva un fuego que arde en mi boca desde la esquina de mis labios.
Ahí, abraza la lumbre en el antojo de un beso y cobija el anhelo del deliro de la pasión.
Que emana desde el principio desde... antes de todo esto y termina intacto.
Entonces, mi cuerpo se perfuma a olor de mujer. Y destila un aroma; a tierra mojada, de esos días lluviosos, a la hierba recién regada, a cultivo de flores, en plena primavera.
Mirando hacia un punto fijo, divisando el infinito, completamente ida, al borde casi de la inexistencia, donde sólo soy una idea vaga flotando en la nada, sin tiempo ni dimensiones. Con el alma remojada de amor. Así es mi estado.
Y así me hallo, buscando tu estela, buscando tu huella, buscando la verdad. Eres tú mi verdad, mi absoluto, mi todo, mi meta, mi inspiracion, mi amor...
Así vivo yo, destilando versos locos y coquetos, deseando que éstos alboroten tu corazon, te arrebaten un suspiro y una sonrisa llena de picardía. Que por sobre todo te hagan sentir amado.
Isla blanca que brilla, Sal que ofrece, Amigos que ríen, Ojos que observan con asombro esas Risas cómplices.
Isla blanca que brilla, Huella que dejan las olas tras de ti, Gotero de esperanza, éxodo que llega, Rincones oscuros, armarios abiertos, Noches en vela junto al ir y venir de las olas.
Isla blanca que brilla, Escuela de sentimientos, Cuentos de hoy que ofrecen sabor a mañana, Caricias, ternura se juntan al tacto de los besos, Escenario, talón que se cubre tras nuestros pasos.
Isla blanca que brilla, Gotas que alimentan desiertos, Noches por descubrir junto, Al alarido de la perdida, Ojos que vislumbran lágrimas, Ojos llenos de inocencia.