¿Sàbes? hoy quiero besarte, siempre quiero besarte, besarte hasta el desmayo como tù me besas, desmayada, abierto el fruto de las bocas maduras, y los dedos examinan la investidura de lluvia de los que nos poseyeron sin conocer lo que guardàbamos dentro, la profecìa herida de haber rozado el amor màs amor, el amor extinguido, el amor insondable, el despropòsito de la vasta tentativa de arrancarnos la ilusiòn de una aurora boreal en la desventura amarga de las horas compartidas por los que abjuraron de la magia, y ahora te miro y me miras y tu mirada tiene un algo màs allà de tus ojos, y nos reìmos generosos, amplios, porque hemos recobrado la locura, la cordura de amarnos al extremo, sin juicio, en abundancia, soltando gorriones a las nubes crecìéndonos flores, muchas flores, al presentirnos amor mìo...