Como compro lo que no necesito vivo endeudado, con libertad bajo fianza por contar la historia de mis fracasos en cien canciones que nunca escucho, y aunque busque tesoros frutales hundido en tu escote y mire de reojo al que no siente que el futuro recién comienza, me desvivo por cuidarte, por oírte y celebrarte; amada mía a veces en la vida sale el comodín, y te confieso que me siento menos solo desde que estoy contigo.