Amo tu boca, tu paladar, tu lengua, tu saliva, y esos ojos tuyos que me revelan cada profecia, cada giro o pirueta del destino, y tu pulmón que respira y el corazon que parpadea tu existencia, y tus oidos que me escuchan, y amo tus dedos que marcaron mi telefono para llamarme la primera vez cuando moría en mi horizonte la tarde llena de adioses.