Descripción: Tengo 30 años, el pelo castaño,mis muñecas de cuando era pequeña, los días de lluvia cuando jugaba con los charcos, un amuleto con forma de mariposa, un piano verde y ninguna suerte en el amor... hasta ahora.
Pero tú quieres más. Y yo quisiera haber podido tener más contigo.
Si nos seguimos viendo esto avanzará. Esta relación que llamamos amistad ( pero que ambos sabemos que es más que eso) evolucionará hasta que querramos más.
Tú dices que te enamorarás.
Y no te creo porque no puedo creerte.
Pero yo sé que acabaré necesitando más de tí. Porque soy así de dependiente.
Lo que pasa es que para eso se necesita tiempo. No quiero hacer planes. Puede que mañana discutamos y no querramos volvernos a ver en la vida.
O puede que discutamos y nos demos cuenta de que todo es una estupidez. Que si te quiero y me quieres... como dice Nieves... ¿para qué perder el tiempo?
Nieves dice que juego contigo. Que si quedamos y nos vemos es darte esperanzas, aunque te diga que no voy a volver contigo ni quiero nada con nadie.
Dice que hablar sobre lo que pasó entre nosotros es hacernos daño innecesariamente. Que somos un par de idiotas masoquistas y saldremos mal de todo esto.
Que si te quiero y me quieres no hay nada más que hablar.
Que si no te quiero, que deje de marearte porque está claro que tú sientes lo que hicistes y que quieres tener algo conmigo.
Pero ni siquiera sabes si me quieres. No puedo arriesgarme contigo así sin más sin saber si te importo o no.
Lo siento, pero de veras hoy no me sentía con ánimos para verte.
Sólo pensaba en el daño que me harías al recordarme todo lo que pasó y no quiero oir.
Ojalá podamos estar bien. Algún dçia de estos.
Mañana nos veremos porque ayer no pude verte y hoy te dije que no podía... pero sí que puedo. Es sólo que necesito hacerme a la idea de vernos mañana y discutir.
Porque no quiero discutir ni llevarnos mal.
Pero si tenemos que pasar por eso para estar bien... pues adelante.
Mañana iremos al campo, lejos de gente y de miradas indiscretas para poder hablar tranquilamente.
Quien dice hablar dice que me recordarás lo que hiciste, y yo recordaré lo cabreada que estaba y será volver a abrir la herida... pero entiende que necesitamos hacerlo.
Esto no puede quedar inconcluso.
Seremos libres de decirlo lo que sea, hoy y siempre, pero mañana te vas a enterar.
Me das permiso para que te dé dos guantazos, que te pegue patadas. Tienes esa actitud de arrepentido sufrido que se resigna a su castigo.
Sabes que me has hecho daño.
Me dices que me traerás flores. -No necesito flores- te digo. Pero estás empeñado en regalármelas.
-No puedo ir con las manos vacías- Me dices.
Te tiraré las flores a la cara en un arrebato, pero seguro que te arrepiento.
Al fín te veo. Si supieras la de veces que imaginaba nuestro reencuentro después de tres meses... y ninguno fue así.
Nos decimos hola a lo lejos, nos damos dos besos como si fuésemos amigos. Luego me confesarás que en ese momento estabas deseando darme un abrazo.
Hablamos sobre todo de tu viaje, pero viéndonos cualquira diría que no ha cambiado nada entre nosotros.
Me das un par de regalos, dices que me los puedo quedar, o romper o tirártelos a la cara porque es lo que mereces. No quiero hacer eso. Creo en el fondo que no has cambiado.
Nos sentamos en un banco, me dices si hablamos de nosotros pero te digo qeu no, que eso otro día, hoy es el día en que vuelves, el día por el que he esperado tanto tiempo, por el que me he desesperado y casi vuelto loca. No quiero estropearlo con llantos ni rabia.
Eso otro día.
Nos abrazamos. Y alguna que otra vez dejo que me toques el hombro. Me preguntas si puedes cogerme de la mano y me dejo pero por un rato.
Me dices que lo sientes, a pesar de que hemos quedado que no hablaríamos de eso.
Me dices que te gusto, que no pides mi perdón porque lo que has hecho es imperdonable. Dices que soy fantástica, que soy muy buena.
Pasamos una buena tarde juntos.
Al final del día me preguntas ¿Qué pasaría si te besara? Te digo que no lo harás. No puedes hacerlo. Aún tiene que pasar el tiempo.
Lo único que puedo ofrecerte es amistad. Porque lo cierto es que aún te quiero en mi vida, y aún siento algo por tí aunque estoy confusa por lo que pasó y por lo que pasó después y todo eso.
Mi amiga Nieves se enfada, dice que le he dado esperanzas al chico, que si sólo voy a darle amistad que mejor no le dé nada porque él lo que quiere es volver conmigo.
Pero yo no puedo arrojaarme a sus brazos sin más. ¿Es que no entiende que lo que me hiciste aún me duele? Cuando deje de dolerme te perdonaré.
Cuando te perdone podré volver a confiar en ti.
Y cuando pueda confiar en ti... pues... ya veremos qué sentimos ambos por aquel entonces.
Me dices que no sabes cómo te vas a sentir al verme. Y cómo te crees que me voy a sentir yo. Me das las gracias por escribirte. te habrás pensado que ya no iba a dirigirte la palabra nunca más en mi vida.
Pues no, fíjate cómo soy que no sólo quiero verte sino que me gustaría poder abrazarte cuando te vea.
Pero ya veremos mañana cómo nos sentimos cuando nos tengamos delante uno frente al otro.
Espero que no te pongas a llorar porque eso se me contagia muy rápido.
Y no quiero que me veas llorar.
Quiero que me veas feliz. Darte la bienvenida y poder pasar un buen día contigo. Sólo eso.