InicioBellezaModaNoviasLujoMaternidadEn formaParejaPsico
& Tests
EllosViajesDecoraciónCocinaCelebritiesOcio &
Cultura
Horóscopo
ForoÁlbumBlogsMi espacioVideosMensajesChatPostalesJuegosShoppingApellidos
 
Blogs:
Inicio Blogs
Crear mi blog
Escribir/Modificar
Ayuda
Los tops:
El Top 100
Los + activos
Los + comentados
Los + recientes
Los preferidos
Los vídeo blogs
Todos los blogs
Información Blog:Título:
TODOS MIS AMANTES 2


Por: sinmarah2
sinmarah2

Descripción:
Aunque estoy casada, para mí el matrimonio por amor es un imposible con el que de momento sólo he podido soñar, pero por fortuna, encontré el amor fuera del muro invisible que forma una alianza. Muchos hombres han pasado por mi vida, ¡muchos! Y aunque he aprendido bastante sobre su modo de ser, aún conservan aspectos que me suponen todo un enigma, y a mayor misterio, mayor atracción; como un círculo vicioso que me roba el corazón ;)

Categoría: Sexualidad

Noviembre 09
LMXJVSD
            1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
30           
Visualización
TODOS MIS AMANTES 2 : Listado de los artículos con su título solamente
TODOS MIS AMANTES 2 : Listado de los artículos enteros sin los comentarios
TODOS MIS AMANTES 2 : Detalle de un artículo entero con sus comentarios
Últimos posts:
El erotismo en imagen
El color púrpura del...
Poco tolerante
Sigue la historia
Vacío
Hablar en vano
Acosada
Sonámbula
Ama como si nunca te hubieran herido
De capa caída, ¡pero de imaginación alzada!
Mis blogs preferidos
shona321
chiquitta3
rubilla78
poort
fastpoint
dukesa31
kimosabi23
anacmio77
¡Noticia!
El blog de enFemenino.com El blog de enFemenino.com
Comunidad
Foro
Álbum
Blogs
Mi espacio
Videos
Mensajes
Chat
 TODOS MIS AMANTES 2 
Éstos son los artículos enviados a este blog de Noviembre 2009.

El erotismo en imagenCreado el 19 Noviembre a 12:34 
El erotismo en imagen
No pude decidirme sobre qué imagen poner para el escandaloso post anterior, así que, añado aquí una que me encanta, a gusto de vosotros, chicos, una imagen que yo misma voy a repetir este finde con mis nuevas medias blancas, jaja.

¡Acá va! ¿Qué sentís al ver a una mujer así? De ser yo hombre, y temo estar volviéndome bisexual (¿es broma? ¡¡NO SÉ!!), me acercaría por detrás, abarcaría sus pechos desnudos con una mano, que seguro que los tiene firmes con esas pedazo de piernas, y a continuación, recordando que las mujeres (yo, al menos) siempre pedimos que no vayáis al grano, acariciaría su culo, el interior de sus muslos, y luego pondría mi p0lla entre ellos, mojándome con su humedad... Ah, ¿veis cómo es cierto que me excito contangiándome de vuestras sensaciones?

Pero esto es de relleno y para vuestro placer visual ¿eh? ¡No dejeís de leer el artículo anterior a este, porfis!

Para comprender a un hombre, hay que saber ponerse en la piel de un hombre. Y yo que he sido actriz, he estado en la piel de casi todo. Les entiendo. ¿Cómo no te vas a volver a loco viendo un cul0 tan perfecto? Y esos muslos, y esas medias, y esa espalda.... Y si darle la vuelta, ¡se puede alucinar!
Ver los comentarios (5)
El color púrpura del...Creado el 19 Noviembre a 11:52 
El color púrpura del...
Había dormido apenas cinco horas cuando desperté y no logré volver a conciliar el sueño, todo por culpa de una frase que leí anoche en una novela. "His plum purple weight rose out of his jeans onto her spreaded hands". Ya se sabe que algunos escritores se inventan mil maneras de llamar a los órganos sexuales, pero ¿"peso púrpura ciruela"?. En fin, es raro, pero no es lo que importa. Lo que no me podía quitar de la cabeza era el color púrpura, y eso despertó mi imaginación.

Aparte, para poneros en situación, he de añadir que cada vez que por casualidad cae en mis manos la revista Cosmopolitan, alucino con las prácticas que recomiendan a sus jovencísimas lectoras: ¡Chupar, chupar y chupar! "Tu chico tiene más ganas de sex0 por la mañana. Mientras se esté duchando y sin que se dé cuenta, espérale desnuda y con las piernas abiertas sobre el lavabo. Le encantará la sorpresa". O: "Según llegue a casa, sorpréndele bajándole la bragueta y acariciando su miembro con tu lengua". J00oooo-de-errrrr!!! Cuando yo tenía quince años, "chuparla" era como el máximo pecado. ¡Esas cosas no se hacían! ¡Eso lo hacían sólo las prostitutas!

Con el tiempo la impresión se me fue pasando, pero aún así yo sigo flipando con las generaciones de ahora. Parece lo más normal conocer a un tío en un bar, irse a su casa y chupársela nada más llegar. Pues yo no. Para mí eso es un acto de verdadero amor, y sólo se lo hago a mi marido. Y una vez a Til porque me lo pidió y otra a Josh porque él me sorprendió haciéndomelo a mí primero y porque con Josh... Bueno, digamos que en el pasado hubo muchos sentimientos.

Así que, ya estáis situados. Yo en mi cama, desvelada, y pensando en el color púrpura, en cuando un tío está tan verdaderamente excitado y empalmado que ¡es cierto! el capullo se le pone de color púrpura. Y digamos que este último año he comenzado a disfrutar mucho con la felación (siempre que él se haya lavado antes, por supuesto. Eso que dicen en Cosmopolitan de pillarle en la puerta cuando llegue del trabajo... puagh! A saber dónde la habrá metido). Me excita más que nada cuando un hombre se excita por algo que yo le hago.

¡Ah! También he de aclarar lo que dije en el post anterior sobre que paso de hombres, en el fondo significa que me he cansado de buscar fuera lo que tengo dentro. Mi marido no es ni peor ni mejor que otros. Lo que pasa es que enfrentarse a una vida familiar con hijos no es coser y cantar, y hay malentendidos y a veces se confunden o pasan por alto gestos de amor de ambas partes, y a alguno le da por buscar la llama de una nueva pasión fuera; llama que con el tiempo también acabaría calmada. Así que, para dejar de marear la perdiz, ¡voy a disfrutar con lo que tengo en casa.

Y así, sin poder dormir, comencé a pensar en un capullo color púrpura y en cómo hacer para volverlo a ver. Y a indagar en qué momento puede una evadirse de la vigilancia de los hijos (¿por qué ese empeño en negarse a admitir que los padres hagan el amor?). Y era como entrando en un hotel. Y una vez la puerta se cerraba, yo abrazaba a mi marido desde atrás. Él se quedaba gratamente sorprendido porque yo no suelo hacer esos avances. Y le desabrochaba el cinturón, luego la bragueta y... Oh, a él no hace falta estimularle manualmente. Se empalma enseguida; en eso funciona muy bien. Y comenzaría a tocarle, continuando a su espalda, sin que me viera, excitándome al contagiarme de sus buenas sensaciones. Y después le pondría un antifaz de esos que dan en los aviones que yo ya tendría preparado en el bolsillo de mi minifalda vaquera, le tomaría de la mano y le llevaría hasta... ¡No sé dónde mejor atarle! ¿A una viga del techo? No, muy incómodo para luego hacerlo. ¿Al cabecero de la cama? Puagh, muy típico. ¡A la baranda de la escalera! ¿O sería incómodo? Bueno, ya lo pensaré cuando se dé la ocasión. Le ataría a algún lado y me dedicaría a disfrutar chupándosela, viendo como cada vez se excita más y cómo en ocasiones le aumenta tanto de tamaño que asusta. Y así, hasta que se pusiera de color púrpura de tanta sangre acumulada, cuando me cuesta quitar los labios de encima y pasar al mero acto sexual, lo que hago porque él... No sé, su expresión, el modo en que comienza a respirar, es como si estar dentro de una vagina fuera el mejor lugar del mundo y no lo cambiase por nada.

Y eso. Yo soy como un vampiro de sensaciones. Más que mi propio placer, lo que me contagia es ver lo que siente la otra persona gracias a mí. Y la felación es de lo más agradecido, claro. Ay... ¡cómo pa' dormir estoy yo! Habrá que esperar a la siesta para seguir soñando...

Pero en serio, chicos: ¿Qué significa para vosotros cuando una chica os la chupa, sea recién conocida o vieja novia o pareja de varios años?
Ver los comentarios (3)
Poco toleranteCreado el 17 Noviembre a 19:58 
Poco tolerante
Ayer hice el test que venía en el Cosmopolitan, y resulta que me he vuelto... ¡Vaya! Muy poco tolerante con los hombres. Y es que claro, a estas alturas de mi vida, después de tantos desengaños, no puedo seguir con la fracesita inocentona esa de "Ama como si nunca te hubieran herido". Ahora, no es que ya no me fíe, sino que he cerrao' el kiosko.
Muy raro en mí, pero después de lo Til, no se me quedó el corazón para muchos trotes. Luego lo de Kirk expatriado, Josh con sus brotes de mala educación, que hoy he visto que ha vuelto de su viaje y no es capaz ni de responder al mensaje amistoso que le deje... ¡Que se vayan todos a tomar por cul0! En serio.

Hoy he tenido la feliz idea de encontrar una excusa fantástica con la que quitar a Alan de mi listado de amigos, así no podrá andar cotilleando lo que hago, que por cierto, menos mal que se me ha ocurrido antes de que alguna malvada se haya dado cuenta y haya ido con el cuento a quien no debe.

Y lo que ya me ha puesto de súper mala h0stia es un tío que conocí en plena tragedia cuando me enteré de lo de Kirk y sus tres años sin poder regresar, ¡y no me deja en paz! Se han pasado tres meses y le he advertido que no me siga llamando al móvil para que no me meta en un lío, y hoy, de golpe y porrazo, ¡toma mensajito subito de tono! ¿Será gilip0llas? Le he dicho que no miro el email y que x favor me deje de llamar. No se entera, ¿o qué?
Ay, pero luego ha sido fantástico. ¡Mi teléfono tiene para rechazar hasta 10 números! ¡Qué felicidad! Ya no cambio de móvil jamás. El anterior no tenía esa grandiosa función.

Así que, nada. Sola y tan agusto. De hecho, pienso hasta cambiar de dentista para no aguantar los flirteos que se trae el anterior. No parezco yo, ¿no?
Ver los comentarios (3)
Sigue la historiaCreado el 13 Noviembre a 16:07 
Sigue la historia
-Te quiero Til –le dijo, un velo de penuria enturbiando su mirada- Y posiblemente te querré siempre, pero… -se detuvo a buscar palabras que suavizaran la crítica- Sufrí mucho las últimas veces contigo y me ha costado mucho recuperarme y… -tomó aire- No podría soportar un nuevo golpe –se encogió de hombros a modo de disculpa- Así que, mejor me voy. Me alegra haberte visto –se despidió mientras pasaba una pierna por encima de la valla- Adiós.
-¡Espera! –Til la agarró por encima del codo, deteniéndola.
Sinmarah se giró otra vez hacia él, feliz de que no la hubiera dejado marchar y temerosa del impacto de sus siguientes palabras.
-Siempre estabas pidiendo que hablásemos. Pues hablemos. Ahora no te voy a decir que no.
Y ofrecía un aspecto tan tierno y desprotegido que Sinmarah recordó al instante una de las primeras fotos que le hizo, cuando él aún era un niño de veintiún años a quién le avergonzaba estar sin camiseta ante una mujer diez años mayor. Y esa noche había sido tan divina, que una manada de viejas voces se hizo a la carga por los oídos de Sinmarah. “Vive la vida”. “Es ahora o nunca”. “Aprovecha, tía, ¡aprovecha! ¡Le tienes ahí, ¡llevas siglos soñando con eso! ¿Te vas a ir sólo por si alguno de sus comentarios te sienta mal? ¡Venga ya! Ahora no estás tan pillada por él”.
Apesadumbrada por la indecisión, Sinmarah tomó aire lentamente por la nariz. Podía ser que tras tantas crueldades de parte de Til estuviese inmunizada, vacunada.
-Está bien –le dijo, mirándole con recelo- Pero ten cuidado con tus palabras y tus gestos. Prométemelo por lo que más quieras.
-Entonces te lo tengo que prometer por ti misma.
Escuchar eso de su boca fue como sufrir una leve anestesia que anulaba la alerta, el miedo, la alarma, y subyugada, Sinmarah se abrazó a él, quedando al instante rodeada por los brazos de Til. ¡Qué deleite que de nuevo no hubiera ni un átomo de oxígeno entre ellos! ¡Qué bien encajaban! Cuello contra cuello, nuca contra nuca! Y ¡qué delicia estar apretada contra un torso en el que lo que más sobresalían eran los pectorales! No como su marido, cuya inmensa barriga convertí acualquier abrazo en un acto que apagaba toda su excitación sexual.
Para Til el tiempo empezó otra vez con sus triquiñuelas; pareció detenerse y dejar de existir. Si cerraba los ojos era difícil ubicarse. ¿Era después de haber roto? ¿Era antes? ¡Lo que hubiera querido entonces no tener que ocultar sus sentimientos y abrazarla tan fuerte en cada despedida que pudiera quedar pegada a él y así no tuviera que irse de su lado nunca más!
Su mente divagaba y no notaba el vestido, sino su piel desnuda, espléndida en su suavidad, sin mácula ni marca, impecable. Ambas sus bocas se buscaron, rozando primero sólo sus labios, como si se presentaran de nuevo, sin prisa y con cortesía, saludando lentamente lengua a lengua.
A veces, quizá confusos, abrían los ojos para comprobar con quién se estaban besando, lo que quedaba enseguida confirmado con un destello de azúl, lo que provocaba que sus cerebros, en los que bullía una intensa producción de endorfinas, enviasen cual Kalashnikov cientos de balas con el mensaje de “¡Adelante!” a todas sus zonas erógenas.
A Til sólo le cabía un único pensamiento que se repetía incesante: necesitaba estar dentro de ella. Lo necesitaba con la desesperación del que ha comprado un carísimo billete de avión sin derecho a devolución y, atrapado en un atasco, lucha por llegar a tiempo al aeropuerto. Baja del taxi, coge la maleta y corre, corre, corre, a la salvación de facturación y de la puerta de embarque. Y Sinmarah era su puerta de embarque.
Sus manos, ávidas, se frenaban por la preocupación de que ella huyese de nuevo. Le habría arrancado el vestido y a sí mismo la ropa, pero se limitó a tirar de la tela de la falda hacia arriba hasta que logró posar las yemas de los dedos sobre la piel de uno de sus muslos, y como quiera que ella no se apartara ni un milimetro de él, dejó de besarla, tragó saliva para despejarse la garganta, atenazada por la devastación que supondría una respuesta negativa, y le preguntó:
-¿Vamos…? ¿Vamos más para adentro?
¡Uf, qué descarga de adrenalina le produjo decir esas palabras! Se desvaneció ligeramente la niebla embriagadora en la que se hallaba, e incluso llegó a preguntarse confuso qué había pasado para que apenas cinco minutos antes él no tuviera ni siquiera la intención de encontrarse con Sinmarah, y ahora… Mas desechó veloz tal molesto pensamiento.
Sinmarah reprimió una sonrisa por una frase graciosa que se le había ocurrido: ¿Más para dentro? ¿Tú y tu pene o tú y yo? Y asintió con mirada traviesa y ambos pasaron al otro lado de la valla, donde el terreno se tornaba escalonado, poblado de diversos arbustos voluminosos y de árboles de no mucha altura pero sí mucha floresta.
Ver los comentarios (2)
VacíoCreado el 5 Noviembre a 1:57 
Vacío
Josh no ha dado señales de vida. Supongo que le afectó que me tomase tantas confianzas con él por escrito y eso le ha hecho poner distancia para estar a salvo. ¡Qué raro es! Puedes hablar de todo con él por teléfono o en persona, pero si se lo escribes, parece que le da tiempo a rumiarlo y a asustarse.

Alan se ha tomado muy a rajatabla lo de no molestarme. Mejor. Pero a mí me fastidia tanto que me pueda andar vigilando en el tuenti, que me da como grima pasarme por allí y que ande pendiente de mis movimientos. Prefiero comprobarlo todo desde el email y si debo responder a alguien, también lo hago con mensajes. No publico nada sólo para que él no lo vea. Lo malo es que debo preguntarle algo y no sé cómo se lo va a tomar. Y es que, esa noche cuando quedamos, yo recuerdo que no se le levantaba y que él quería hacérmelo todo con dedos y boca, pero, y ¿después? Del después no me acuerdo. Supongo que, como siempre, me dormí y él se fué.

Últimamente me duermo en cualquier lado. Pero ha empezado a preocuparme la idea de que después sí que se le levantara y... Ya sabéis. No sois niños. Y yo andaría medio dormida, medio grogui, y no comprobaría el tema del preservativo, que de por sí, excepto Josh, la mayoría de hombres insisten en saltarse. ¿Por qué hacéis eso, chicos? Sobre todo si la mujer os dice que hay riesgo de embarazo. Tengo una amiga que ya esta harta de que cada mes, su amante ocasional decida desobedecer y quitarse el preservativo al final prometiendo correrse fuera. ¿Creeís que eso sirve de algo? ¿Qué? ¿Os hace sentir muy machos dejar a mujeres preñadas a diestro y siniestro? Supongo que sí, ¿qué se le va a hacer? Es lo que la naturaleza os ha grabado en los genes, ¿no?

Lo de Alan me preocupa porque preferiría no haberlo hecho con él a todas todas. Pero, ¿cómo se lo digo? Lo más probable es que me mienta, para salvarguardar su autoestima, y ya que yo no recuerdo, se inventé que por supuesto que tuvo una erección. bah, casi mejor olvidarlo y pasar de preguntar, ¿no? Mejor sigo con la fantasía sobre Til...


La tenía delante, y su expresión, de miedo y sorpresa, también podía confundirse con la del primer ataque de un orgasmo. Por unos instantes volvió a verla debajo de él y sobre la arena, todo su empeño puesto en satisfacerla y triunfando. ¡Cuantas noches inciertas se había masturbado con esa imagen de su rostro, con el gozo de saberse un héroe para una mujer!
-No voy a portarme mal esta vez, no temas- dijo tratando de infundirle calma con una sonrisa.
Ella se echó de nuevo hacia atrás, apretándose cuanto pudo contra la valla. Quiso decirle que sí, que más le valía no hacerle más daño, pero recordó cuan poco le agradaban a él los reproches, y a falta de otra cosa que decir, prefirió callar y esperar.
Til tampoco sabía como continuar y mirando al suelo, apartó unos cuantos guijarros con la punta de su zapato, notando como otra vez caía en la trampa de pretender adivinar qué era lo que ella quería oír, y de elegir entre mostrar lo que de verdad sentía o de averiguar qué debería sentir como hombre en una situación así.
-¿Dónde ibas? –preguntó señalando con la barbilla al riachuelo que precedía a la cascada- ¿A saltarlo?
-Quería llegar a la playa del otro lado –repuso ella, acariciando el paisaje con sus pestañas al mostrarle con un mínimo gesto de sus ojos dónde estaba aquel otro lado.
Ya, como si pudiera olvidarlo. Era donde estaba la playa secreta, la playa recóndita, donde tuvo lugar la última noche grandiosa antes de que todo se acabara.
Ella había ido a verle por un par de horas, insistiendo en que él se marchase a las dos para no despertar al guarda, como acostumbraba hacer, a pesar de que esa noche Til había decidido que ya estaba bien de mirar por el bienestar del guarda, cuyo trabajo de todos modos era abrir la puerta a los huéspedes del hotel a cualquier hora de la noche.
-Ahora ya sé por qué te sentaba mal que me fuera a las dos –dijo.
Ella alzó las cejas.
-¿Ah, sí? –repuso súbitamente alegre, porque sus palabras le daban la certeza de que él también se había roto la cabeza analizando los hechos- Y, ¿por qué?
-Porque yo decía que era para volver antes de que el guarda se acostase a las dos, vamos, que era cuando echaba la llave a la puerta y si yo volvía antes de esa hora… -ya iba de camino por la mentira y se detuvo antes de decir que su intención había sido no tener que llamar para entrar sin ser visto y que así nadie hiciera especulaciones sobre lo tarde que regresaba. Tomó aire- Que sí. Que tú sólo podías venir cada dos semanas y era una sandez preocuparse por el Edu, que de todos modos se acuesta a las mil y llames o no llames te ve entrar porque su perro ladra.
¡Ya! ¡Qué bien quitarse un peso de encima diciendo la pura verdad!
Sinmarah también pareció tranquilizarse, dejando descender un poco los brazos a lo largo de su cuerpo, y sus hombros ya no quedaron tan rectos y tiesos.
-Sí, es cierto. No me hacía mucha gracia que no aprovecharas el poco tiempo que teníamos juntos. Habría querido que te quedases toda la noche a mi lado, por supuesto –sonrió nostálgica- O al menos, hasta las cinco de la mañana.
Se rascó la frente y se pasó los dedos por el pelo, recorriendo la cabeza hasta la nuca y dejando luego caer el dorso de su mano por su pecho.
Eso, lo de irse a las dos, era una minucia, ya que al menos quedaba con ella en vez de darle plantón, pero con el tiempo, había habido graves afrentas. A Sinmarah se le fue desdibujando la sonrisa al recordar la última. Dos horas y media llorando en la cama. Jamás en su vida había llorado tanto. Y todo por el modo en el que Til le había hablado, como si la repudiara, como si cumplir la orden de su jefe de ir a decirle que dejase libre Internet fuera peor para él que tener que limpiar los baños del bar en el que trabajaba..
Sinmarah se había quedado petrificada cuando repentinamente se abrió la puerta de la recepción, donde a ella le habían permitido usar el ordenador, y apareció Til, clavándole sus ojos como dardos envenenados de puro odio.
-Que ha dicho el jefe que apagues eso –dijo despectivo y arrogante, alzada la barbilla.
-¡Ey! –se quejó Sinmarah- ¡Él mismo me ha dicho que puedo estar aquí!
A Til le contrarió sobremanera que ella no acatase la orden.
-Ya- replicó huraño- Pero es que tienen abajo que pasar las cuentas y se les corta –concluyó mientras se marchaba.
-¡Espera un momento! –le retuvo Sinmarah, a quién algún bucle extraño entre sus neuronas le hizo albergar una súbita y vana esperanza- ¿Puedes quitarme esto? –le pidió extendiendo el brazo y mostrándole una pulsera tejida que llevaba en la muñeca.
Til respiró por la nariz, con sorna, como si él estuviera muy por encima de realizar tal tarea.
-Eso –pronunció como si se tratara de algo detestable- Mejor te lo quitas tú.
Y se marchó. A Sinmarah aún se le mantuvo el brazo extendido unos segundos, mientras la incredulidad cedía y se desplomaban sus tenues barreras para dar paso al espanto. Se sintió herida por todo el cuerpo, de pecho a espalda y de pies a cabeza. Desolada y maltrecha, apagó el ordenador y casi en estado de shock se encerró en su habitación, donde se tiró en la cama, lamentándose.
Resultaba que la pulsera era un hechizo que le había puesto una mujer en Brasil, una especie de desamarre amoroso para liberarse de Til. Y sólo había dos modos de lograrlo: esperar a que la pulsera se desgastara y cayera por sí misma, lo que podía tardar muchos meses, o pedirle al implicado que la desatara.
Más tarde, cuando el llanto cedió y comenzó una furia nacida de la incapacidad de comprender por qué él la trataba de manera tan miserable, cogió un mechero y lo acercó a la pulsera, pisoteándola sobre el suelo cuando cayó, anhelando su destrucción. Le lanzó mil insultos en pensamiento.
Y fue recordar esa escena y volver a la realidad, cinco años después, con Til junto a ella y con todo el poder para herirla de nuevo. No debía permitírselo.
Ver los comentarios (1)

Página de artículos del blog
1
Volver a la lista de blogs



###
Top Perfiles
vampirezahabanera
vampirezahabanera
nezayem14
nezayem14
Top Stars
Julie  (Nouvelle Star 2008)
Julie (Nouvelle Star 2008)
juliocoss
Will  Chalker
Will Chalker
sarah1guitry


Copyright © 1999-2009 enFemenino.com
Grupo auFeminin: auFeminin - enFemenino - alFemminile - goFeminin - soFeminine - Teemix - Joyce - Voyage Bons Plans - Santé AZ - Marmiton - Marmiton.es - Marmiton.it - Marmikid - Tiboo - Recettes de Valérie - Noms de famille - Toutes les villes - Parcours-Gourmand - Onmeda - HerVietnam