Descripción: Este blog pretende comunicar experiencias sexuales y sensuales en donde los pies femeninos hayan tenido un papel importante. Tambien es un escaparate donde se puedan ver pies de mujeres que quieran mostrarlos, galeria de fotos de pies femeninos bellos y armoniosos, lugar de encuentro entre hombres y mujeres que compartan este placer.....etc
A las cinco de la tarde habíamos quedado en Cordoba, en el patio mismo de la mezquita, a mediados de Mayo, cuando el azahar impregnaba el aire soliviantando los sentidos con un vapor de deseos incontenibles. Te esperaba mientras leía Justine, de Lawrence Durrell y mirando,como estaba, hacia el suelo, me sorprendió tu presencia con el suave aleteo de los volantes de tu falda y con las exquisitas sandalias negras de Dior que apenas vestían tus pies asombrosos y elegantes: me pareciste tan atractiva y tan envolvente que me levanté de un salto y te tomé directamente de la cintura diciéndote: ¿vamos?, y así entramos al recinto sagrado del bosque de columnas, como dos enamorados que se acababan de conocer pero que se presentían en el tiempo desde la época califal o quizás desde antes. Nuestros pasos nos guiaron caprichosos por entre los fustes desiguales y cuando estabamos solos ante la macsura te pedí lo que tanto había deseado: Maga, anda descalza para mí, por favor, quiero ver como tus plantas se deslizan por estos mármoles eternos pulidos por el tiempo. Me sonreiste y con leve gesto retiraste las cintas de tus sandalias quedándote descalza como una diosa pagana, mientras mis ojos te admiraban sin perder un solo segundo de vista aquella maravilla que comenzaba a rozar sus pies por el fresco suelo gastado por los siglos. Los pocos visitantes con los que nos cruzamos miraban hacia tus pies incrédulos y luego hacia tus manos de donde pendían tus preciosas sandalias, y luego hacia mí con notable e indisimulada envidia: no cualquier día en estos tiempos se encuentra uno con una diosa descalza destilando erotismo con sus pies y seguida a pocos pasos de quien, por su actitud, sólo podía ser su señor o su esclavo, o ambas cosas a la vez. Cuando llegamos ante el mirhab y te pusiste frente a mi mirándome provocativa tuve el deseo inconfesable de arrodillarme ante tí y besar tus pies adorándote:sólo un segundo de duda y de respeto hacia los dioses todos que allí habían cohabitado me contuvo y guardé mi impulso para nuestra ulterior intimidad que, a buen seguro, sería deliciosamente jugosa. Salimos alucinados de entre la red de los suntuosos arcos decorados de rojo y ocre para volver al patio y allí, en lo que fue la fuente de las abluciones, tuve el privilegio de lavar tus pies y calzarte luego con tus sandalias para, sin dejar de admirarte, y atado a tu cintura, llevarte a mis aposentos cercanos en donde, con extrema lujuria, estuve lamiendo el resto de la tarde tus dedos y tus plantas mientras oíamos, felices y despreocupados, a los vencejos sobrevolando el patio con su enloquecido ir y venir atareado y sofocante.