Si Dios tuviera un refrigerador, tendría tu foto pegada en el. Si El tuviera una cartera, tu foto estaría dentro de ella. El te manda flores cada primavera. El te manda un amanecer cada mañana. Cada vez que tu quieres platicar, El te escucha. El puede vivir en cualquier parte del universo, pero El escogió tu corazón. Enfréntalo, amigo: El esta loco por ti! Manda esto a cada "bella persona" que tu quieras que sea bendecida, y regrésalo a la persona que te lo mando. Dios no te prometió días sin dolor, risa sin tristeza, sol sin lluvia, pero El si prometió fuerzas para cada día, consuelo para las lagrimas, y luz para el camino
Es lógico que nuestro estado de ánimo influya en el estado de ánimo de nuestros hijos, no salimos lo mismo, hay un clima peor en casa, etc, por eso siempre es mejor mantener los problemas familiares, las discusiones, las tristezas alejadas de los niños.
Pero no es sólo su estado de ánimo lo que perjudica, un estudio de la revista Pediatrics ha demostrado que aquellos niños que conviven con personas con depresión, van más al médico enfermos que aquellos que viven con padres sanos, lo que quiere decir que la depresión no sólo perjudica al estado de ánimo de los niños, sino también al estado físico.
Si nos paramos a pensarlo tiene cierta lógica, cuando estamos deprimidos tendemos a ser más dejados por así decirlo, quiero decir, que solemos pasarnos horas en la cama, olvidamos nuestras responsabilidades, dejamos de hacer de comer, de fijarnos en todo,… los niños aunque no sean lo más importante no tienen por qué ser una excepción a eso.
Puede que los padres con depresión tiendan a descuidar más su alimentación, su higiene, las horas a las que tienen que volver a casa, y por tanto, aumenta su riesgo de padecer enfermedades lo que explicaría las conclusiones del estudio.
En definitiva, que si tienes hijos tienes una razón más para luchar para levantar tu estado de ánimo, y es que ellos también lo sufren.